THOMAS SANKARA, EL CHE AFRICANO

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Inmersos como hemos estado (o sumergidos involuntariamente) en el proceso #elections2020 desde hace meses, los medios de comunicación, como es habitual, han pasado por alto el aniversario del fallecimiento de THOMAS SANKARA el pasado 15 de Octubre. Supongo que por falta de tiempo y exceso de trabajo, y no por un intento de reescribir o de obviar la historia, porque ya sabemos, contrariamente a lo que piensen NOAM CHOMSKY o RAFAEL CORREA, existe libertad de prensa. A esos dos pájaros, ¡que son comunistas, seguro!, habría que extirparles el gen rojo. Como proclamaba el ilustre psiquiatra ANTONIO VALLEJO-NÁGERA LOBÓN, abuelo de la “emprendedora” y mediática Samantha Vallejo-Nágera, que comenzó con unos patines y una paella, como nos cuenta “El País”.

FRANÇAFRIQUE Y EL COLTAN: EJEMPLOS DE LA REALIDAD AFRICANA

Françafrique (en español, Franzáfrica) es un término acuñado por Félix Houphouët-Boigny, que fuera presidente de Costa de Marfil entre 1960 y 1993, para denotar las buenas relaciones entre su país y sus antiguos colonizadores. Con este término se conocen todos los países africanos francoparlantes: la propia Costa de Marfil, Argelia, la República Democrática del Congo, Ruanda o Madagascar. Y ya se sabe que el perro siempre lame la mano del amo, de quien le da de comer. Obviamente a él le parecía “chupi” contar con el respaldo de los gabachos y alababa esas “buenas relaciones”. Como decía ROSA LUXEMBURGO: “Quien no se mueve, no siente las cadenas” A otra gente, por el contrario, no les parecía tan bien. Había gente que se querían sacudir el yugo. De hecho, THOMAS SANKARA y Félix Houphouët-Boigny tuvieron enfrentamientos y las relaciones entre ambos países se deterioraron a lo largo de los años.

François-Xavier Verschave, una de las voces más críticas contra la Françafrique

Y sí, el perro sumiso vive más, pero el que se libera de las cadenas, vive libre. Solo hay que ver que Félix Houphouët-Boigny estuvo treinta y tres años en la presidencia o Blaise Compaoré, el sucesor de SANKARA, veintisiete años. Nuestro hombre solo estuvo cuatro años en el gobierno. África es una enorme extensión de terreno de donde el Hemisferio Norte puede extraer muchos de los materiales que necesita para que su insaciable maquinaria siga funcionando. ¿Y lo que le pase a los negros? Agacha la cabeza y sigue mirando las stories de Instagram en tu smarthphone. ¿Por cierto, sabes que lleva coltán entre sus componentes?

El coltán es una roca compuesta, básicamente, de columbita y tantalita. La clave de dicha solución es la extracción del tantalio, de donde procede la tantalita, que es un oxido del tantalio con hierro y manganeso. Era una simple curiosidad mineralógica hasta que se descubrió su potencial. El coltán se utiliza en condensadores electrónicos y debido a su alta eficiencia volumétrica permite reducir el tamaño de estos. Aparte tiene una alta estabilidad en un rango de temperaturas muy amplio (-55ºC a 125ºC). Para que nos entendamos: se ha disminuido el tamaño de las baterías de los móviles desde hace diez años; microprocesadores y cámaras también utilizan el coltán, así como aceleradores de partículas y las máquinas para realizar resonancias magnéticas. ¿Y dónde se encuentra este maná de los dioses? En la República Democrática del Congo.

Tu móvil sale de aquí.

Se podría facilitar a los congoleños de conocimientos, formación e infraestructura para la extracción, producción y manufactura del coltán, y así proveer de un desarrollo a dicha nación ¿No? Ahora si queréis, ahora contamos la cantidad de guerras que ha habido en el Congo. Ya es bastante jodido trabajar en el coltán, puesto que se extrae de forma manual, como se extraía el oro en EEUU hace dos siglos, aparte del riesgo de estar expuesto a otros minerales radioactivos como el uranio o el torio. En régimen de semiesclavitud, un congoleño gana unos 50$ semanales, cuando la tonelada se cotiza sobre unos 400000$. Y la eterna pregunta: ¿cui prodest? (¿quién se beneficia?)

Thomas Sankara
Algunas de las oficinas de TRAXYS.

Sigamos el dinero o, en este caso, el coltán. El coltán y la sangre que lleva. Una de las principales empresas que exporta este producto es TRAXYS. Una breve visita por su web nos muestra que se dedican al comercio de minerales y metales. Bla, bla, bla, somos respetuosos, somos los buenos, somos (como tantos otros) “emprendedores”. Vamos a ver dónde tienen oficinas. ¡Anda, qué casualidad! Tienen tres oficinas en África, dos en Sudáfrica y una en Zimbabwe (alejadas, eso sí, de dónde mueren los congoleños extrayendo el coltán). ¿Y en Asia? ¡Anda, qué nueva casualidad! Tres en China y una en India. Y mira tú por donde, una de ellas está en Beijing. En el distrito de Haidan se encuentra ZHONGGUANCUN, el “Silicon Valley de China”. ¿Y quién tiene sedes y centros de investigación por allí? Ná, empresas pequeñas y casi desconocidas como LENOVO, GOOGLE, INTEL, MOTOROLA, SONY o MICROSOFT.

Thomas Sankara
CEO de TRAXYS argumentando que su coltán no está manchado de sangre.

(P.D. La empresa TRAXYS tienen su origen en Bélgica… ¡Oh, que sorpresa! ¡No se podía saber!)

15/10/1987: THOMAS SANKARA SE HACE LEYENDA

Como ya he dicho, el pasado 15 de Octubre se cumplía el trigésimo tercer aniversario de la muerte de THOMAS SANKARA. Acontecida en 1987, Sankara murió de viejo, en calma y casi sin darse cuenta y sin sufrir; rodeado de sus familiares y seres queridos, amigos y colaboradores. Ahora que ya os he contado el cuento, podeis volver a la lectura de los resultados del “jurgol”, podeis continuar con vuestras grises vidas, congraciados con vuestra conciencia dormida, pensando que el mundo es un lugar justo. La realidad, como es habitual, es bien distinta.

La República del Alto Volta (République de Haute-Volta), colonia francesa hasta su independencia el 4 de agosto de 1960, fue la nación que vio nacer a THOMAS SANKARA, el 21 de diciembre de 1949, dentro de la etnia silmi-mossi, grupo racial que contaba con menos ventajas en el sistema de castas silmi. Aun así estudió  primaria y secundaria, donde ya pudo ver las diferencias de nivel de vida que había entre los alumnos europeos y los africanos. En secundaria recibió su primer entrenamiento militar básico, lo que lo llevó, con 19 años, a Madagascar donde presenció los alzamientos populares de principios de la década de los 70. Allí descubrió y leyó por primera vez las obras de KARL MARX y LENIN. De nuevo, el fantasma del Comunismo sobrevuela, en este caso, Africa. Lo dicho, ¡un rojazo de tomo y lomo!

De vuelta a su hogar, participó en las guerras fronterizas contra la vecina y rival Mali, donde ganó reconocimiento, aunque años más tarde renegaría de ellas, por considerarlas (con bueno tino) injustas e inútiles. También ganó notoriedad en la capital como un buen guitarrista – tocaba en una banda llamada Tout-à-Coup Jazz – y era frecuente verlo desplazarse en una destartalada motocicleta.

Thomas Sankara
On the guitar… Thoooomas Sankara!

Para no extendernos más en la compleja e intrincada historia del continente africano y del Alto Volta en concreto, saltemos hasta 1983, cuando un golpe de estado organizado por su compañero Blaise Compaoré lleva a THOMAS SANKARA a la presidencia del país. El líder, claramente revolucionario, influenciado por figuras y procesos como los de Cuba con Fidel Castro y el Che Guevara o por otros líderes africanos como Jerry Rawlings, tenía una visión emancipadora de su pueblo, antiimperialista y panafricanista. En el aniversario de su subida a la presidencia del país, cambió el nombre de Alto Volta por el actual con el que conocemos a BURKINA FASO. En dicho nombre unificaba las dos lenguas mayoritarias, el mossi y el djula, dando nacimiento a “El país de los hombres íntegros”. ¡Chincha rabiña, Mitterrand!

Thomas Sankara
Escudo de Burkina Faso: Patria o Muerte, venceremos. Si es que no se puede ser más rojo.

SANKARA EN EL PODER

Así que, como buen rojeras, social-comunista (repetid conmigo: “Comunismo maaalo”), o como queráis llamarlo, SANKARA comenzó el  proyecto para su nación. Ya lo sabemos todos, de los millones de muertos que ha causado el Comunismo en el mundo, de las hambrunas y de los desplazados, y encima con un dictador militar que plantaba cara a los antiguos dueños franceses y que quería pan y trabajo para sus compatriotas. ¿Pero en qué cabeza cabe, quién se ha creído el mono éste que es? He aquí algunos de sus malintencionados proyectos y desmanes.

Se suprimieron algunos de los derechos de los jefes tribales, tales como su derecho a recibir el pago de tributos (vamos, que eliminó a los “emprendedores”). La redistribución de los terrenos feudales llevó a BURKINA FASO de pedir ayuda alimentaria a, no solo la autosuficiencia, sino a producir excedentes. En el año 1986, la región del Sahel pasó de una producción media de 1700 kilos de trigo por hectárea a 3900 kilos. Del mismo modo enfatizó la producción de algodón y que ese algodón sirviese para confeccionar ropa para la gente. Se oponía a la ayuda exterior alegando que “el que te alimenta, te controla” ¡Estos rojos, siempre mirando por el pueblo!

Thomas Sankara
Sankara sobre las mujeres

Decía el CHE AFRICANO que “La revolución y la liberación de la mujer van unidas. No hablamos de la emancipación de la mujer como un acto de caridad o por una oleada de compasión humana, es una necesidad básica para el triunfo de la revolución. Las mujeres ocupan la otra mitad del cielo.” Prohibió las bonitas prácticas de la ablación femenina, el matrimonio forzado y la poligamia. De hecho, incluyó a mujeres en altos cargos de su gabinete y las incorporó al ejército, alentándolas a trabajar fuera de casa, promoviendo la planificación familiar y la anticoncepción. Lo dicho, ¡además de rojo, femi-nazi!

Pero no solo esto, THOMAS SANKARA vendió la flota de Mercedes-Benz del gobierno y los sustituyó por el Renault 5 como vehículo oficial de los ministros (el automóvil más barato vendido en Burkina Faso en aquel momento). Redujo los sueldos de todos los funcionarios públicos (obligándolos incluso a destinar un mes de su salario a proyectos públicos), prohibió el uso de chóferes del gobierno y los billetes de primera clase de avión. Como presidente, bajó su sueldo a solo 450 dólares americanos al mes y limitó sus posesiones materiales a un coche, cuatro bicicletas, tres guitarras, un frigorífico y un congelador roto. Se negó a instalar un sistema de aire acondicionado en el despacho presidencial, afirmando que el lujo no estaba disponible para nadie más que un puñado de burkineses. ​

Que yo no quiero decir nada, pero fíjate tú que pretensiones, África para los africanos, ayudar a los desfavorecidos, librarse de poderes externos que te asfixian, querer una nación mejor para los tuyos, un “país de los hombres íntegros”. Así que como este mundo no es un mundo para los hombres buenos, el 15 de octubre de 1987, THOMAS SANKARA nos dejaba de muerte natural. Y es que cuando te acribillan a balazos con varios AK-47, en un golpe de estado organizado por su antiguo colaborador Blaise Compaoré, lo natural es morirse. Decía Thomas Hobbes en su obra “El Leviatán” (1651): Homo homini lupus: el hombre es lobo para el hombre. ¿Quién fue y qué hizo el siguiente presidente de BURKINA FASO? Blaise Compaoré, la antigua mano derecha del SANKARA. Y lo primero que hizo, obviamente, fue deshacer casi todas las políticas de su predecesor.

Retomando el artículo que mencioné de SCOTT ANDERSON al respecto de las políticas exteriores de Estados Unidos en concreto y que podemos hacer extensivas al Hemisferio Norte (¡de primera clase de primero de Geopolítica!), en 1987, gobernaba en el Palacio de Elíseo, un tal François Maurice Adrien Marie Mitterrand y bajo su mandato, al frente de la Direction générale de la sécurité extérieure (Dirección General de Seguridad Exterior), el director general era René Imbot. Un apunte curioso sobre la Sécurité es que sus presupuestos son públicos y votados por el parlamento francés, a los que se añaden unos fondos especiales, cuyo destino siempre ha permanecido como confidencial. De acuerdo con Claude Silberzahn, uno de sus ex-directores, el presupuesto de la agencia se suele distribuir como sigue: un 25% para inteligencia militar, otro tanto igual para inteligencia económica y sobre el 50% para inteligencia diplomática. Vamos, que dos y dos son cuatro.

Para profundizar más en la vida de THOMAS SANKARA, hay libros, documentales e incluso novelas. Como decía, el rojazo éste: Aunque los revolucionarios, como individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrá matar sus ideas. Pero, ¡Hey, JOE BIDEN es el nuevo presidente del mundo libre!

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