SLAYER, FINAL WORLD TOUR, ¿Despedida y cierre?

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Hay que ver lo que pueden cambiar las cosas de un día para otro. El hoy es presente, pero mañana, que hoy es futuro, el hoy será pasado. ¡Toma ya, reflexión sesuda y elipsis! Y a la velocidad que ocurren hoy en día las cosas, ayer eres y hoy, eras. No me lío más y lo explico: el pasado día 30 de Noviembre de 2019, SLAYER dieron su último concierto en directo como banda, dentro de su FINAL WORLD TOUR. Ese mismo día, su entrada en Wikipedia se refería a ellos en tiempo presente. Al día siguiente, el uno de diciembre, la entrada ya estaba modificada y así reza su inicio: “SLAYER fue una banda de thrash metal fundada en 1981 […]”

Y sí, ya se sabía, lo habían anunciado: SLAYER como banda lo dejaban, motivo por el cual iniciaban el 10 de mayo de 2018 el FINAL WORLD TOUR, con ciento cuarenta y siete fechas a lo largo de todo el mundo, hasta cerrarlo el pasado 30 de noviembre. Sí, ya se sabía, sí, yo los vi en su cita de Madrid (17 de noviembre de 2018, junto a OBITUARY, ANTHRAX y LAMB OF GOD). Sí, son cuarenta años dando leña alrededor del mundo… Pero, ya no hablamos de SLAYER en presente, si no en pasado.

SLAYER, la última formación.

SLAYER, LOS ASESINOS DEL THRASH.

Coetáneos de METALLICA y padres conjuntos del Thrash, mientras los primeros evolucionaban  hacia sonidos más abiertos y exploraban distintos espectros (más técnicos, o más hard rock, o lo que les haya venido en gana), SLAYER siempre mantuvieron una tendencia hacia el extremismo. Si bien su primer disco, en claro paralelismo con el “Kill’em All” de METALLICA, todavía tenía influencias del Heavy Metal más clásico, ya aceleraban los tiempos y mostraban un filo metálico que, con el paso de los años, no harían si no acrecentar. El siguiente disco, “Hell Awaits” (1985) ya define el sonido de la banda como un thrash metal acelerado, malévolo y retorcido. Pero sería al año siguiente cuando SLAYER se coronaron como “LA” banda. 1986 vio cómo se publicaron las dos obras definitivas y definitorias del género.

METALLICA publican “Master of Puppets”: perfecto de principio a fin, con el equilibrio adecuado entre melodía, velocidad, técnica y agresividad, la sinfonía perfecta de una banda en su mejor momento. Por su parte, SLAYER publican “Reign in Blood”, y ¿qué se puede decir? Que es el disco que reventó el género que los propios SLAYER ayudaron a crear, la pesada losa que lo enterró bajo toneladas de riffs demenciales y retorcidos. El disco al que todos miran y que quieren emular; el sueño (o mejor dicho, la pesadilla) de quien quiere hacer música extrema. El Death, el Black y multitud de estilos extremos miran hacia atrás y tienen como referencia el disco de 1986. Todo el disco está grabado a una velocidad y mala leche exagerada para aquella época (y ¿por qué no decirlo? También para la actual), donde el principal protagonista y beneficiado fue su batería DAVE LOMBARDO, que grabó pistas de bombo a 250 bpm (beats per minute, golpes por minuto). El baterista cubano quedó encumbrado como “el padrino del doble bombo”.

Dave Lombardo, el padrino del doble bombo

SLAYER, LA POLÉMICA ESTÁ SERVIDA.

Pero a esta banda la polémica les ha seguido desde su fundación. Desde su primera aparición, se les acusó de grupo nazi. La letra S de su logo prácticamente una runa SIGEL que se hizo desgraciadamente famosa debido a la utilización que hicieron de ella las Schutzstaffel, las Escuadras de Protección del Régimen del III Reich, las SS. Luego vendrían otras chorradas y rumorología variada como que su nombre en realidad era las siglas de la frase: Satan Laughs As Your Eternally Rot (Satán se ríe mientras te pudres eternamente). Lejos de autocensurarse, SLAYER se fueron embruteciendo progresivamente y siendo cada vez más molestos para las mentes puritanas y retrógradas.

Al igual que Lemmy de MOTÖRHEAD, Jeff Hanneman, guitarrista de SLAYER, estaba interesado en toda la memorabilia de la Segunda Guerra Mundial y en concreto, de la Alemania del III Reich. De hecho, el águila de su logo es una recreación bastante fiel de esas águilas alemanas. De ese tercer álbum, del “Reign in Blood” sale uno de sus temas más famosos: “Angel of Death”, que relata las barbaridades del médico nazi Josef Mengele en el campo de concentración de Auschwitz. Volverían a tocar el tema de los nazis en otra canción, “SS-3” del “Divine Intervention” (1994) (que era la matrícula del coche de Reinhard Heydrich, segundo al mando de las SS y uno de los principales arquitectos e ideólogos del Holocausto, de la Solución Final de la cuestión judía). Pero SLAYER no sólo se basaron en esos monstruos.

¿Recuerdas ese vecino que siempre saludaba, ese que nunca daba un ruido, ese que parecía apocado? Pues ese es el que luego se ha revelado como asesino en serie. Ese es otro de los temas que a SLAYER (y a otras muchas bandas) les ha dado para escribir algunas de sus más brillantes páginas: “Dead Skin Mask” basado en la vida, obra y milagros de Ed Gein (quizá el primer “serial killer” identificado), pero también está el tema “213” (el número del apartamento donde Jeffrey Dahmer – “el carnicero de Milwaukee”- asesinó, practicó necrofilia y canibalismo; en su haber, diecisiete victimas). Y de la misma manera que tocan estos temas, SLAYER también tocó el tema de la religión, molestando también a los católicos. La banda se ha encargado, a lo largo de todos estos años, de defender su postura anti-religiosa, negando su relación con el Satanismo, pero, si habéis leído la Biblia Satánica de Anton Szandor LaVey (si no, os invito a hacerlo), comprobareis que el satanismo no es una doctrina anti-católica, sino un pensamiento crítico contra las religiones organizadas, una llamada de atención para dejar de mirar hacia los cielos buscando al salvador que no existe y que no nos va a sacar las castañas del fuego.

Observad otro ejemplo de la mala leche / humor negro de la banda: para la introducción de su segundo disco, “Hell Awaits” (1985) utilizan una de esas pistas de backmasking que repite una y otra vez en plan salmodia con una voz bastante chunga: “Join us” (Únete a nosotros). El cebo perfecto para que los pastores ultracatólicos y conservadores, tipo Gary Greenwald o las hordas del PRMC se pongan a elucubrar sobre mensajes subliminares y satánicos que corrompen a nuestros hijos, bla, bla, bla… Ya lo hicieron en su momento FRANK ZAPPA o los BEATLES. Muchos otros nombres, desde AC/DC a Lady Gaga, de TOOL a Eminem han sido sospechosos de introducir mensajes subliminares en sus temas, pero… ¡vamos a decir las cosas claras! Si tú o tu hijo sois gilipollas y queréis joder el aparato reproductor con estos experimentos, se aplica el Principio de Rhett Butler: ¡Francamente, querida, eso no me importa!

Debido a su manía de sacar las mierdas del mundo, airearlas y darle forma de canción, SLAYER fue objetivo de censuras, de críticas, de persecución… ¡Joder, fueron acusados hasta de xenofobia! ¡Claaaro, una banda formada por un bajista chileno, un baterista cubano, un guitarrista de rubios cabellos apellidado Hanneman y otro guitarrista americano! Un grupo de personas multicultural y étnico va a ser partidario de una ideología que discrimina a una persona por el color, por el origen nacional o por su raza ¡Claro que sí, guapi!

EL EXPEDIENTE LOMBARDO Y EL HOMBRE SIN MIEDO.

Pero, ojo, no penséis que todo era idílico en las filas de SLAYER. Pertenecer a la banda más extrema del planeta no tiene que ser fácil. De hecho, en 2010 Tom Araya tuvo que ser operado del cuello debido a que, tras años y años de headbanging, las vértebras cervicales se habían aplanado y compactado, por lo que tuvieron que ser sustituidas por una placa de titanio. Aparte de esta anécdota y alguna otra más dispersa por aquí y por allí, SLAYER se ha mostrado como una banda cohesionada, sin luchas intestinas de egos, serios y responsables con su trabajo, a la par de coherentes con su música, sus opiniones y su actitud vital. A lo largo de estos años su formación se ha mantenido estable hasta incluso la muerte de uno de sus miembros fundadores, el guitarrista Jeff Hanneman, en 2013 debido a una cirrosis hepática. Fue sustituido por otro clásico de la escena, Gary Holt de EXODUS.

Pero no hemos sido completamente sinceros, sí ha habido un elemento disruptivo en la banda y encima, un elemento que era un detalle diferenciador dentro del sonido de la banda, su baterista DAVE LOMBARDO. Tras la publicación de su quinto álbum, “Seasons in the Abyss”, Dave deja la banda en 1992, alegando conflictos con el resto de la banda (al parecer solamente eran con el guitarrista Kerry King) y también por el nacimiento de su primer hijo. Hay que decir que un año después ya tenía un proyecto paralelo llamado GRIP INC dónde la crítica alaba su trabajo a la batería, porque la gente esperaba una continuación de su trabajo con SLAYER, y de hecho, el groove, la cadencia y los dobles bombos de LOMBARDO son reconocibles. Años después, y donde realmente se desata como músico, es colaborando con l’enfant terrible de la música, MR. MIKE PATTON que lo enrola en su proyecto Avant-garde FANTÔMAS (junto con Buzz Osborne de MELVINS a la guitarra y Trevor Dunn de Mr. BUNGLE al bajo) conformando una superbanda de auténtico lujo. También ha colaborado con TESTAMENT, con APOCALYPTICA y actualmente toca en SUICIDAL TENDENCIES.

Hubo un retorno a la banda por parte del baterista cubano entre 2003 y 2013, grabando “God hates us all” (2001), “Christ Illusion” (2006) y “World painted Blood” (2009). En febrero de 2013, Dave anuncia a través de su propia página web que queda fuera de SLAYER, esta vez por desavenencias económicas.

¿Y durante ese tiempo, quién ha ocupado el puesto tras las tímbalas de una de las bandas más temidas en directo, con uno de los sonidos de batería más demoledores que hayáis escuchado? ¿Quién ha tenido el valor de ocupar el puesto del “padrino del doble bombo”? Pues un, por entonces (1992), chaval de 30 tacos que venía de grabar dos excelentes álbumes de thrash con su banda FORBBIDEN. ¿El nombre? PAUL STEVEN BOSTAPH, el hombre sin miedo. Se ha sentado a los mandos de la batería en las dos espantadas de DAVE LOMBARDO, y lejos de amedrentarse por tener que sustituir a semejante leyenda, Bostaph se ha ganado su puesto dentro de la banda, así como la aceptación de la enorme base de fans de SLAYER. De hecho, ha sido él, junto con Tom Araya, Kerry King y Gary Holt quien puso el cierre a la última gira de la banda.

Paul Bostaph, el hombre sin miedo.

Con esa fecha (30/11/2019), y con ese cambio en la entrada de la Wiki, SLAYER pasar a ser parte de nuestro pasado y de nuestra historia. Una banda que dibujó, como Dante, un mapa de los infiernos y, como el Bosco, lo hizo arte. Sólo espero no ponerme en plan abuelo Cebolleta y empezar, dentro de unos años, a contar batallitas de como los vi en su última gira, de cómo arrasaron en el escenario. Para que voy a hablar yo, si tienes toda su discografía a tu disposición para que los (re)descubras siempre que quieras a pesar de que, a fecha de hoy, SLAYER son pasado y una vez, fueron futuro.

 

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