Rufián y la Testosterona

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Gabriel Rufián y la Testosterona

LA UTILIZACIÓN DEL FEMINISMO

Publicaba Emma Riverola el 1 de noviembre un post en El Periódico sobre la intervención de Gabriel Rufián en el Congreso en la última sesión de investidura (ha habido tantas últimamente que se hace necesario especificar).

Más allá de las incontestables cifras de hombres y mujeres en el Congreso, en portavocías y demás cargos, que siguen siendo por aplastante mayoría para hombres, el resto del escrito, y mira que es breve, es un cúmulo de despropósitos.

Analizando el contenido del discurso de Rufián, la conclusión es que es un racimo de verdades, inapelables, una detrás de otra, unas con ironía o sarcasmo, otras desnudas en toda su crudeza. Fue de lo mejor que se ha escuchado entre esas paredes, yo no podía parar quieta, me levanté del sofá, aplaudía, animaba y jaleaba como si fuera un aficionado al fútbol viendo un derby. Pero claro, a Riverola no le gustó porque “se hacía el gallito frente al caído”. Al caído, porque ahora resulta que el PSOE es una víctima, una pobre víctima ella sabrá de qué, que ha sacrificado todo por el país. Si le ponemos comillas a lo de El País, igual tiene más sentido. Me reiría si no hubiera 1.600.000 hogares con todos sus miembros en paro, si no hubiera miles de dependientes abandonados, si no hubiera hambre, desahucios, jóvenes que tienen que abandonar los estudios, plantas de hospitales cerradas. “El caído”, señora Riverola, son los ciudadanos, no un montón de gente que vive de la política y lo público desde hace años, y vive muy bien, y con su voto lo que hicieron fue garantizarse el sillón y olvidarse de quienes les votan.

Pero la crítica del contenido no fue lo que me llamó la atención de ese artículo, sino la del continente. Llama a Rufián “bravucón”, “gallito”, “machista”, “cargado de testosterona”. Y es muy curioso por varios motivos.

Si hay algo que yo destacaría en las formas del discurso de Gabriel Rufián es precisamente todo lo contrario. Estuvo en todo momento calmado y tranquilo. No se alteró, no levantó la voz más de lo requería el texto o las continuas interrupciones que, esas sí, fueron muy agresivas.

No, señora Riverola, no hubo nada de machista en la intervención de Gabriel Rufián. Utilizar el machismo como bandera para atacar lo que no nos gusta por otros motivos le hace un flaco favor al feminismo, contamina y desdibuja la que para mí es la lucha más importante de la humanidad.

Por sorprendente que le parezca, yo también tengo testosterona, y usted, y todas las mujeres. Es una de las hormonas que segregamos, junto con los estrógenos, la progesterona, etc. Y le aseguro que si yo me hubiera subido a esa tribuna, no habría hablado con tanta tranquilidad como Rufián, habría hablado muy cabreada, porque es como estoy. Porque, además de las hormonas, tengo una cosa que se llama carácter, y no siendo el mío mejor ni peor que el de nadie, hace que me hierva la sangre ante las injusticias, las falsedades y la mierda que tenemos que tragar en este país.

Porque cada vez que una mujer es asesinada por terrorismo machista, y a día de hoy la cuenta está en 64 solo en España, además de la pena y el horror, me entran ganas de salir a la calle con una recortada. No lo haré, y ya sé que no está bien, pero las ganas no me las quita nadie. Y no sé si son mi testosterona o mi carácter lo que me hacen desear abrazar y jalear a la mujer de Australia que les voló a tiros los huevos a los dos violadores de su nieta de 18 años.

Supongo que eso haría decir de mis palabras que son “poco femeninas”, y creo que la mística de la femineidad es algo que tendríamos que tener superado. Las mujeres somos fuertes, vaya si lo somos, y variadas y complejas como individuos. El carácter, la reivindicación, la lucha, el cabreo, no son potestad de los hombres, ni atributos masculinos.

A las palabras de Gabriel Rufián yo habría añadido:

“Señoras y señores diputados del PSOE, les van a dar ustedes el gobierno a quienes han recortado en violencia de género, a quienes no reconocen las múltiples violencias machistas que se producen en nuestra sociedad, a quienes no quieren dejarnos decidir sobre nuestros cuerpos, a quienes consienten las más deplorables manifestaciones de machismo en sus propias filas. Señoras y señores diputados del PSOE, JAMÁS vuelvan a llamarse feministas.”

3 COMENTARIOS

  1. Rufián hace un discurso que poco tiene que ver con lo que hace su partido aquí a Catalunya. Después de hacer COALICIÓN, sí, COALICIÓN para salvar a CDC de desaparecer. Que critique tanto a España sin hacer autrocrítica dentro de Cataluña lo hace hipócrita.

    Por no decir los ‘trolleos’ a los que no piensan tal cual es. Me llegó a decir a mí: “corriente progre de scc”. Cuando estoy a favor del derecho a decidir y el referéndum. Tiene unos aires de superioridad muy evidentes. Sólo hay que ver cómo se gira ante Ana Pastor: parece que la vaya a pegar

  2. Genial Zuriñe, hay que decir las cosas como son y cuando no les gusta lo que les dicen se agarran a cualquier reivindicación, ya sea para llamar machista, violento o lo que se les ocurra, para mi que sólo tratan de ocultar lo que son ell@s en realidad, como Riverola, machistas, violentos, parásitos etc. etc. (me remito al diccionario para seguir esas cualidades innata de esta gentuza)

  3. Sólo mentar que Emma Riverola es autora de la novela “El hombre que mató a Messi”. Y no es ninguna inocentada, un adefesio obsceno colmo del sensacionalismo literario, o como lo verdulero y soez puede gritar en las estanterías de una librería.
    A partir de allí el columnismo puede ser todo lo lerdo que se quiera.

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