RALPH ROMPE INTERNET – EL MERCHANDISING DE DISNEY

Con grandes expectativas se esperaba la secuela de uno de los originales mejor valorados en su momento de Disney, Rompe Ralph, la cinta de animación basada en el personaje bonachón y tontorrón de videojuegos de arcade que tan buenos resultados le dio al estudio en 2012 y que nos trajo una historia fresca y divertida, con homenajes entrañables al mundo de los videojuegos. Una vez visto el resultado, y a riesgo de caer en el tópico sobre las segundas partes, da la sensación esperada y lastrada por el listón puesto: Ralph Rompe Internet es divertida y amena, incluso emotiva al final, pero no tan fresca como pudiera esperarse.

Con la sorpresa perdida, esta vez la historia se vuelve más simple, cargada de buenas intenciones pero sin el efecto que producía la primera entrega, debido a un guion poco arriesgado en el que se deja de lado a personajes de la primera entrega a los que se podía haber sacado más partido y en el que tampoco hay un villano como tal, en el sentido estricto de la definición, que pudiera dar juego. Para más inri, Disney aprovecha más que nunca para hacer desfilar a modo de cameos a los letreros y personajes de algunas de sus grandes franquicias (Star Wars, Marvel, etc.) y a sus icónicas princesas.

Más que una historia sobre Ralph, parece que asistamos a un escaparate de exposición de Disney con un guion falto de ritmo salvo en las escenas de acción y del final, un argumento menos elaborado que otras veces, que a veces no sabe muy bien hacia dónde ir y con el atractivo desvanecido de que los protagonistas descubran Internet. Mención aparte merece, todo sea dicho, el cameo inesperado de Stan Lee, que ha resultado un inesperado y agradable homenaje animado.

El hecho de ubicar la aventura en la red resulta ser, más que beneficioso para el guion, otra maniobra publicitaria para introducir el nombre de grandes compañías mediante product placement en gran pantalla: Facebook, Ebay, YouTube…

Ralph rompe Internet mantiene a los responsables de Rompe Ralph, Rich Moore y Phil Johnston, que consiguen un buen producto pero no tan redondo y completo como pudiera ser la película previa, aunque consigue emocionar con el estilo propio de antiguas cintas de Pixar, característico en su parte final, para no desentonar con anteriores films. Respecto a la parte animada y técnica, siguen dejando claro por qué son uno de los estudios de referencia a nivel mundial en técnicas de ilustración y animación, además de en presupuesto.

No obstante, no se mejora el colorido, el diseño de personajes o la banda sonora respecto a anteriores películas que fueron producto del binomio Disney-Pixar, como Coco o Inside Out. Es más, en la terna que este año tendrá con Los increíbles 2 posiblemente salga perdiendo, especialmente en lo referente a la evolución de los personajes y al ritmo narrativo. En su momento, ya hicimos también la crítica de la secuela de la familia Increíble.

Todo ello resulta, a fin de cuentas, en que Ralph rompe Internet es un film entretenido, en ocasiones gracioso, pero falto de chispa y con un excesivo aprovechamiento del relleno para productos ajenos de la compañía Disney, frente a las referencias a la cultura popular y más antigua que tenía la primera entrega.

En definitiva, sigue siendo con todo una buena producción para ir con la familia o para disfrutarla en solitario y continuar así con el legado cinematográfico animado de Disney. No obstante, podría haber dado más de sí y, después de vista, da una sensación más fría de lo que pudiera parecer en un principio. ¿Qué os ha parecido a vosotros? ¡Os animamos a verla y comentar vuestras impresiones!

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