Pedro Sánchez – Dos meses después de su regreso

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Pedro Sánchez - Creative Katarsis

LA RESURRECCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ

El pasado 18 de junio, tras la celebración del 39º Congreso Federal, el socialista Pedro Sánchez volvió a recuperar el control del PSOE tras haber ganado semanas antes en las primarias socialistas a Susana Díaz y Patxi López. El resultado fue rotundo: más del 50% de la militancia optó por el madrileño, pese a no contar con el respaldo de la cúpula del partido.

Se iniciaba así una nueva etapa en la que se buscaba recuperar la confianza del votante progresista que había optado por la abstención en las últimas convocatorias electorales. Pedro Sánchez quería que el PSOE volviera a ser la formación hegemónica de la izquierda. Para ello, repitió hasta la saciedad durante la campaña de las primarias una serie de lemas que, en ocasiones, eran una calcomanía del programa de Podemos, pero que, sin duda, supuso un acierto para alcanzar de nuevo su sillón en Ferraz.

Una “nación de naciones”, un “Estado plurinacional”, su oposición a cualquier pacto con la derecha, su petición de abolir la prostitución y la gestación subrogada, su deseo de finiquitar el Concordato con la Santa Sede o su renuncia al CETA y TTIP fueron algunos de los puntos claves de su ‘Documento por una nueva socialdemocracia’. Sin embargo, 60 días después de retomar las riendas del PSOE, ¿ha conseguido Pedro Sánchez alguno de sus objetivos? A continuación, vamos a repasar sus dos primeros meses al frente de la secretaría general.

UNA NUEVA EJECUTIVA A SU MEDIDA

La nueva Ejecutiva de Pedro Sánchez - Creative Katarsis

Quizá el acierto de Pedro Sánchez más destacado a tener en cuenta ha sido la configuración de su nueva Ejecutiva Federal. Después de ver cómo a finales del mes de septiembre del año pasado más de la mitad de sus compañeros en este órgano del partido dimitieron para forzar su salida, Sánchez ha aprendido la lección y ha decidido dejar fuera a todos sus adversarios. Tan solo Patxi López y Guillermo Fernández Vara han logrado un puesto de alta responsabilidad a pesar de haber sido muy duros con el secretario general durante los meses de campaña.

Disponer de una Ejecutiva fiel a las decisiones propuestas por Sánchez tiene sus pros y sus contras. A favor se encuentra la imposibilidad de nuevos motines internos que pongan en entredicho, de nuevo, la voluntad mostrada por los militantes en las urnas. Pedro también consigue contar con un respaldo mayoritario cuando se celebren los próximos Comités Federales en los que sí estarán representados los partidarios de Susana Díaz al ser miembros de la agrupación socialista más numerosa de España.

Sin embargo, el hecho de no incluir a casi ningún crítico en el poder gubernamental del PSOE provoca que las heridas sigan abiertas y, por tanto, la necesidad de costura que precisa la organización tras tantos meses de confrontación queda en un segundo plano. Susana Díaz se mantiene por el momento en la senda de lo dictado por su secretario general, pero en Ferraz tienen constancia de que la andaluza va a estar al acecho de cualquier error de Pedro Sánchez para salir al ataque. No ha sabido encajar con deportividad la derrota y ya ha dejado claro en el Congreso del PSOE en Andalucía que ella no va a poner nunca a su secretario general por delante de sus conciudadanos del sur.

RETOMAR EL CONTACTO CON PODEMOS

Como confesó el propio Sánchez en el programa ‘Salvados’ (LaSexta) pocos días después de su dimisión en octubre, uno de sus principales errores fue no entender lo que significaba Podemos para alcanzar un acuerdo con ellos antes que con Ciudadanos. También le comentó a Jordi Évole que este movimiento se vio truncado tras la resolución que firmó con los barones por la cual se le prohibía llegar a cualquier tipo de pacto con el partido de Pablo Iglesias.

Tras su vuelta al frente del PSOE, Sánchez ha mostrado su predisposición a llegar a entendimientos más frecuentes con Podemos que en antaño y convertirse en su socio preferente. Para el votante de izquierdas, esta afirmación tan esperanzadora no se ha convertido, por el momento, en papel mojado ya que ambas organizaciones han puesto en marcha equipos de trabajo conjuntos para elaborar unas políticas alternativas a las llevadas a cabo por el PP y su mano derecha, Ciudadanos.

Todavía es pronto para valorar si estos primeros acercamientos pueden dar frutos más jugosos como una moción de censura conjunta o un gobierno del cambio en comicios adelantados. Para ello habrá que esperar al inicio del curso parlamentario y ver cómo se desenvuelven las sesiones plenarias y en comisiones. Por lo pronto, estos nexos PSOE-Podemos vislumbran un futuro más claro en el espectro ideológico de la izquierda y una solvencia gubernamental más potente como demuestra la reciente entrada de Podemos en el gobierno autonómico de Castilla La Mancha, presidido por el socialista Emiliano García-Page.

EL FUTURO PONDRÁ LAS COSAS EN SU SITIO

Por el momento, solo pueden esbozarse estas pequeñas premisas sobre el nuevo liderazgo de Pedro Sánchez en el PSOE. Al haberse celebrado el 39º Congreso Federal al inicio del verano, son pocas las semanas en las que la Ejecutiva Federal ha estado operativa. En el Congreso tampoco se han promulgado grandes cambios hasta la fecha.

Los próximos meses serán decisivos para conocer si las buenas intenciones que Sánchez ha comenzado a fraguar consiguen llegar a buen puerto. Será entonces cuando se pueda afirmar con más datos y no solo con tomas de contacto insulsas si de verdad el PSOE está dispuesto a abandonar sus costumbres socioliberales de los últimos años y vuelve a auparse como un referente en la izquierda, o, por el contrario, los poderes fácticos del Estado y la vieja retaguardia del partido logran imponerse otra vez y los socialistas echan por tierra esta oportunidad de oro que les ha dado el fraccionado mapa político de nuestro país.

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