Pablo Hasél y la libertad de expresión

0
53
Pablo Hasél

PABLO HASÉL

Como estudiante de periodismo y oyente de rap político, soy un firme convencido de la libertad de expresión, sobre todo si esta es plasmada en forma de arte como es la música, porque creo que te da ciertas licencias para decir según qué cosas y no se tome algo en serio o como una amenaza. Desde hace años escucho a varios grupos de rap político en España: Los chikos del maíz, Sons of Aguirre, Día Sexto, Riot Propaganda, Ciniko o incluso al mismo Pablo Hasél. Todos comparten una misma característica: buscan provocar y expresar sus críticas contra el sistema con un tono agresivo en muchas de sus canciones.

Pablo Hasél es un rapero que ha sido detenido e ingresado en prisión por la acumulación de una serie de delitos: injurias a la corona, enaltecimiento del terrorismo, agredir a un periodista de TV3 y por amenazar de muerte a un testigo y darle una patada, según la sentencia. Defiendo la libertad de expresión del rapero catalán, pero obviamente no estoy de acuerdo con ciertas cosas, aunque creo que esos aspectos repudiables y condenables del cantante han sido aprovechados por políticos y medios de comunicación para cargar contra quienes defienden la libre opinión.

Condeno cualquier tipo de violencia y, en este caso, cabe señalar que condeno, siendo más exactos: el terrorismo, los robos y quema de vehículos en las manifestaciones y las agresiones cometidas por este artista encarcelado. Lo hago porque no quiero que malinterpreten mis palabras como ya he visto hacer por parte de algunos periodistas. 

Igualmente, también defiendo la libertad de expresión venga de quien venga. Y creo seriamente que la música te da licencia para decir ciertas cosas sin que esto sea tomado de una forma estrictamente literal. Estas expresiones no deberían estar penadas de ninguna manera, al igual que la opinión, por muy incómoda que esta sea.

Ya va siendo hora de que la sociedad empiece a diferenciar entre la ficción y la realidad. Una película, un videojuego, un cómic, un chiste o cualquier letra de una canción es ficción. Y es imposible hacer sátira sin mencionar directamente a las personas que estás criticando o parodiando.

El enfado de muchos protestantes viene de las contradicciones que ven en la televisión. Hace poco pudimos observar una concentración neonazi con un discurso claramente antisemita: “el judío es el culpable”, decía una de las fascistas. También se invita en los programas de infoentretenimiento a la presidenta de Movimiento por España, apodada como “la mujer más franquista” o al ‘chino facha’ que lleva un bar de temática franquista. Y estos no son penados, sus manifestaciones y opiniones se permiten, pueden decir lo que quieran libremente en cualquier medio de comunicación porque, además, les dan un altavoz y un micrófono para opinar lo que les dé la gana.

El Estado protege a capa y espada la institución monárquica y la ley de injurias contra la monarquía no es más que un intento por evitar cualquier presión contra ella. Una ley medieval que no debería existir. Todavía recuerdo cuando un juez secuestró una portada de El Jueves en la que aparecía Felipe VI y Letizia teniendo relaciones sexuales, retirando los números de esa portada en los puntos de venta. También se intentó condenar 15 meses a dos independentistas por quemar fotos del Rey, pero fue anulada gracias al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. “El Código Penal no está para proteger, por muy respetables que sean, sentimientos abstractos”, decía el Director de Amnistía Internacional en España.

Por otra parte, el delito contra la apología del terrorismo es una limitación para la libertad de expresión, sobre todo por lo “general” e “imprecisa” que es dicha ley. Para Amnistía Internacional, el artículo 578 que infringe Hasél no cumple con “el requisito establecido en el derecho internacional de los derechos humanos de que las restricciones a la libertad de expresión han de ser estrictamente necesarias y proporcionales para un fin legítimo, en este caso la seguridad nacional.” Es por esta razón que vemos casos disparatados, como cuando Cassandra Vera tuvo que ir a juicio por unos chistes sobre Carrero Blanco

Quien crea que las protestas se deben solo “por un rapero”, o no quiere ver más allá o no comprende bien cuál es el problema. Toda mi repulsa para los medios de comunicación que buscan criminalizar al manifestante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.