Los mejores consejos para pasar el verano con niños TEA

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niños TEA

Establecer rutinas, apoyarnos en materiales didácticos y tener tiempo para relajarse son algunas de las fórmulas para aprovechar al máximo estos meses

Los trastornos del espectro autista (TEA), son trastornos de origen neurobiológico que afectan al funcionamimento del cerebro provocando algunas dificultades o particularidades que se suelen reflejar en comportamientos. Estos suelen estar relacionados con el área de la comunicación social y la interacción con otras personal, y con la flexibilidad del pensamiento. Se cree que tiene un origen genético, y se sabe que no hay dos personas con TEA iguales; por eso debemos huír de las definiciones generalistas. Si bien hay algunos patrones de conducta, cada persona es única y debemos adaptarnos a sus necesidades a la hora de relacionarnos, enseñarles conceptos o educarles. Hoy en día cada vez hay más conocimiento sobre el TEA, por eso existen numerosos materiales para trabajar con niños/as con TEA.

Y como cualquier otra persona, los niños y niñas con TEA no solo aprenden y se desarrollan en el colegio, sino también fuera de él. Todo un verano por delante -y más este, con todas sus particularidades-, supone un reto para los padres, madres o educadores/as. Apoyarse en libros, juegos y dinámicas es una muy buena idea para sacar el máximo provecho a estos meses. 

Algo fundamental es mantener una rutina, aunque sea algo diferente a la que tenemos durante el curso. Tener una planificación les dará tranquilidad y confianza. Por ejemplo, podemos elaborar un calendario artístico y visual con todas las actividades del día: el desayuno, los juegos, la hora de hacer actividades, la merienda, etc. Si vamos a irnos de vacaciones, podemos también incluírlo en nuestro planning y explicárselo con antelación, para que se hagan a la idea.

Por otra parte, en verano solemos aumentar la vida social y el ajetreo, movidos por las ganas de playa, terrazas, escapadas o ver a las amistades. Debemos respetar que haya espacios de calma y momentos de inactividad, para no generar estrés. De hecho, es una práctica que se puede realizar con cualquier tipo de niño/a o adulto/a, ya que a veces la presión por hacer demasiados planes acaba generando agobios y más cansancio que relajación.

Al no haber clases tendremos más tiempo para pasar con nuestros niños y niñas con TEA, un tiempo que podemos aprovechar para explorar sus emociones y las nuestras, intentar conectar y generar espacios de escucha activa y confianza. Esto puede ser también un ejercicio para nosotros/as, ya que no tenemos tanta carga laboral ni tantas prisas como el resto del año.

Y en los ratos en los que lo hayamos programado, podemos realizar actividades más enfocadas al aprendizaje, a deberes del colegio, a potenciar sus capacidades y a desarrollar nuevas habilidades. 

En resumen, debemos ver estos meses como una oportunidad para desarrollar rutinas y dinámicas que resulten cómodas para los niños y niñas con TEA. Nos sorprenderemos al ver que la mayoría serán eficaces el resto del año, y mejoraremos así su calidad de vida. Como siempre, si tenemos dudas o nos vemos sobrepasados por alguna situación, podemos y debemos acudir a profesionales que nos orienten y nos den técnicas eficaces.

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