London Calling de The Clash – 40 años

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The Clash - London Calling

London Calling ¿Cuarenta años ya?

Cantaba GARDEL en uno de sus inmortales tangos que “Veinte años no es nada”. Y si veinte años no son nada, cuarenta son el doble; es decir, nada de nada. Porque son cuarenta años los que cumple el próximo diciembre (en concreto, el 14 de Diciembre) el disco más emblemático de THE CLASH – LONDON CALLING.

¿Cuarenta años no son nada?

Cuarenta años fueron los que pasamos bajo una dictadura impuesta por el enano de El Ferrol, y cuarenta años han pasado desde que vivimos en la democracia en la que no existe ningún tipo de censura (si no, que se lo pregunten a DEF CON DOS y su actuación en las fiestas de Tetuán, o a LUIS PASTOR en Aravaca). Porque cuarenta años no son nada, y son pocas cosas, como podeis observar, las que han cambiado.

Siempre oiréis a la gente hablar de que los años XX o los años YY fueron épocas convulsas, como si la siguiente generación o la anterior no lo hubiesen sido. Si os fijáis un poco, vivimos inmersos en una constante convulsión; varían los actores y hay sutiles diferencias de una década a otra, pero siempre, siempre, hay una turbulenta corriente que nos arrastra a todos y que los entendidos han dado en llamar Historia. No obstante, de la década de la que voy a hablar, era la década de los 70’s, que ahí es nada; históricamente, fue hace un rato; pero para los nacidos entonces, ya peinamos canas.

Para ponernos en situación, tened en cuenta que la Música y la situación social siempre han ido de la mano, porque la una es el resultado de la otra: la música es una de las maneras más notorias en las que un ser humano puede expresar (si no hay censura de por medio) lo que le hiere en su fuero interno.

El inocente Hippismo ya salió de escena, tras llegar a su punto clave en los tres días de paz y amor en WOODSTOCK y con la mitad de sus adalides criando malvas (MORRISON, JOPLIN, HENDRIX…) La guerra del VIETNAM finaliza con la indigna retirada de los omnipotentes Estados Unidos del Sudeste asiático; el presidente NIXON dimite por el escándalo WATERGATE (¿igual que aquí, eh?); llegan al poder gentes como los dictadores IDI AMIN o PINOCHET o la conservadora THATCHER; las crisis económicas se suceden y todo el mundo está pendiente de las disposiciones de la OPEP que monopoliza el petróleo; surgen organizaciones terroristas por doquier como el IRA, ETA, el FPLP; se produce el genocidio de los Jemeres rojos…

Por suerte, eso ya pasó, y ahora esto ya no sucede ¿a qué no?

Aquí Londres emitiendo – La Resistencia.

Pues todo aquel resentimiento y toda aquella crisis de valores caló en los sectores más desfavorecidos de la sociedad; los jóvenes ya no veían el Rock como algo peligroso y contestatario, por lo que había que ir más lejos. Influenciados por las bandas de Garage Rock y el Surf-Rock unos melenudos RAMONES prendieron la mecha británica un Cuatro de Julio de 1976 con su concierto en el Roundhouse.

Joey Ramone a la entrada del Roundhouse.

Los RAMONES hablaban de cosas sencillas, del rechazo de otros chicos, de gustarle a aquella chica, de drogas… Por el contrario, los SEX PISTOLS eran más nihilistas y más caóticos (Lemmy, el padrino de todo, renunció a enseñar a tocar el bajo a Sid Vicious, porque su alumno demostró ser completamente impermeable a sus intentos de meter algo de musicalidad en el joven punky). Se cagaban en todo indiscriminadamente, abogaban por la anarquía, pero eran jóvenes cabreados, atolondrados y, básicamente, un producto de Malcom McLaren… THE CLASH fueron una de esas bandas que estuvo allí y a, diferencia de otras, sí aportó algo al Punk.

Siempre he considerado que el Punk fue un estilo que nació para morir, pero nació con una finalidad que fue la contestaria actitud hacia la situación de los años setenta: contra la sociedad, contra la música, contra todo, allí estaba el Punk para dar patadas por doquier. A diferencia de los simplistas RAMONES, a diferencia de los anárquicos estallidos de los SEX PISTOLS, THE CLASH fueron la intelectualidad del Punk, fue una banda de músicos de verdad, gente con conciencia social, actitudes y opiniones políticas que volcaban en sus discos; músicos que supieron aportar a sus bases Punk una nueva dimensión, mezclándolas con el Rock, con el Jazz y con otros estilos tan dispares, como los sonidos jamaicanos del Reggae o del Ska.

LONDON CALLING ahora se asienta en la lista de la revista ROLLING STONE como uno de los mejores quinientos discos de la historia de la música, concretamente en un orgulloso octavo puesto. La frase venía de las emisiones de radio británica durante los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, aquellos jodidos tiempos en los que Londres resistía bajo el constante bombardeo de los fascistas del III Reich: – ¡Aquí Londres emitiendo!

Y fue en el LONDON CALLING donde, debido a un bloqueo compositivo, empezaron a probar cosas nuevas. Entre sesión y sesión de grabación, los componentes de la banda se echaban unos partidos de futbol a los que se unían managers, vecinos, amigos y todo el que estuviese por allí… Entre una cosa y otra, fueron saliendo los temas. “London Calling” abre con el bajo de Simonon, punk, potente pero también melodioso, las guitarras de Strummer y Jones muteadas, ya dejan ver arreglos más ska, y la grandiosa perfección tempística de Topper Headon que avanza con precisión militar… Y las letras que hablan de desempleo, de conflictos raciales y de que “Londres se está inundando / y yo vivo junto al río”

“Jimmy Jazz” nos remite a los mismos sonidos Reggae, pero apreciamos más destreza compositiva, un tono vacilón, arrastrado y jazzero, secciones de viento de fondo… Sí, los CLASH eran definitivamente una banda que venía del Punk pero que supieron abandonar a tiempo el barco que se hundía. Porque siguen con “Hateful”, aceleramos ritmo y cantamos al hombre que le da a Joe Strummer cualquier cosa que necesite (basta leer la letra para saber que polvos de talco no eran). Y “Rudie can’t fail” sigue con contándonos historias escabrosas a ritmo de esos positivos arreglos de viento y metales tan característicos del Ska y del Reggae. Pero entonces, estalla otra bomba, la del siguiente tema: “Spanish Bombs”, solo en la primera estrofa ya han resumido el absurdo y la vergüenza de nuestra Guerra Civil.

Ahora, si no te mueves con “The Right Profile” o la delirante “Lost in the supermarket”, es porque probablemente estés muerto. Incluso Simonon se atreve a cantar en la icónica “Guns of Brixton”. Y a partir de aquí, la cosa no hace sino mejorar: la macarra y ska “Wrong’Em Boyo”; la perfecta “Death or Glory”, la crítica “Koka Kola” ¿Y ese piano en “Four Horsemen”? ¿Y esa resistencia enconada de “I’m not down”? Y no, “Train in vain” no habla de un tren, pero sí de las relaciones rotas.

Sí, luego vendrían pelotazos como el triple álbum “Sandinista” o la celebérrima “Should I stay or Should I go”. Pero LONDON CALLING es ese punto Jonbar en la historia de la música en general y del Punk en particular, cuando el Punk muere, sale brillando como un ave fénix de las cenizas de aquella generación y de aquel estilo… Sí, escuchad a los SOCIAL DISTORTION, o a GREEN DAY, o a cualquiera de los grandes nombres actuales, pero hacedlo después de escuchar este disco y descubriréis que THE CLASH son el origen de todo este rollo.  

Así que sí, ya han pasado cuarenta años y está visto que si veinte años no es nada, cuarenta lo son aún menos. Cuarenta años no es nada y todo es distinto. Vamos a poner una tarta y unas velas para celebrar las cuatro décadas del LONDON CALLING, o ¿quizá deberíamos utilizar esas mismas velas para volver a iniciar un fuego que arrase el mundo?

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