Libertad de expresión en España- Frente al espejo

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Libertad de expresion

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN FRENTE AL ESPEJO

Hoy en día cuando hablamos y debatimos sobre libertad de expresión, lo hacemos en torno a un sentido negativo de la misma, entendiendo este por expresarse sin temor a ser censurado.

El referido debate se produce pues con respecto a donde debe situarse la frontera en la libertad de expresión, es decir, cuando debe el Estado comenzar a censurar. En Holanda, podemos apreciar un caso donde la libertad de expresión se ve constantemente tensada y sirve de escaparate para la idea del presente artículo; el caso lo presenta el ultraderechista Geert Wilders, líder del partido “por la libertad”, quien convocó un concurso de caricaturas de Mahoma que ha creado tensiones y sentimientos muy negativos entre la población musulmana y por ende en los países donde dicha religión es mayoritaria.

El quid de la cuestión, podemos apreciarlo en una queja concreta expresada por el primer ministro Imram Kham de Pakistán que señaló “Si ellos sienten dolor por el Holocausto, ¿por qué no hemos sido capaces de transmitir a Occidente cuánto nos duele cuando hacen cosas blasfemas contra el Islam?”.

TODOS O NINGUNO

La frase citada anteriormente tiene relevancia en tanto que pone a la sociedad europea frente a un espejo, si se llegó a condenar en Alemania e incluso en otros países europeos la apología del nazismo y la negación del Holocausto por el dolor y la repercusión histórica que tuvo, ¿por qué no condenarse las caricaturas de Mahoma por producir un dolor análogo? Si se prohíben ciertas manifestaciones de la libertad de expresión a causa del dolor que se produce en una comunidad, ¿por qué no hacerlo también con las expresiones que afectan musulmanes, budistas, o gitanos? Con respecto a estos últimos, los gitanos, existe una polémica en España en relación a unos chistes racistas realizados por el humorista Rober Bodegas.

En este caso concreto “Sociedad Gitana Española” ha decidido denunciar al cómico, es de suponer por “delito de odio”, pero ¿acaso ese “odio” no existía previamente en la sociedad española y por eso había un público “estándar” dispuesto a reírse? Además, ¿Tipificar las expresiones de odio no es acaso entrar en una espiral de perseguibilidad de todo aquello que produzca sentimientos negativos, según la circunstancia?

En España el código penal, vía delito de ofensa a los sentimientos religiosos (el cual es prácticamente una carta en blanco para los abogados de asociaciones católicas), enaltecimiento del terrorismo, delito de odio y delito de humillación a las víctimas, produce la mayor represión de ideas y expresiones.

Todos podemos recordar el caso de numerosos músicos y raperos como “Valtònyc” que terminó condenado, pero también otros casos donde se absolvió a los acusados, siendo algunos de estos grupos “Soziedad Alkohólika“, “Los chicos del Maíz” o el soberano Javier Krahe. Por no dejar de mencionar a Cassandra Vera que tuvo que acudir hasta el Tribunal Supremo por unos chistes de Carrero Blanco.

Si quieren saber más sobre libertad de expresión y el mundo musical en España, les invito a visitar el siguiente artículo.

Tras lo expuesto anteriormente, es preciso señalar que la clave de la censura es que no hace falta que se condene a nadie para que se vea reducida la libertad de expresión, el simple miedo a la incoación de un procedimiento judicial y todo lo que conlleva es suficiente para arrebatarnos obras, chistes o canciones que nunca verán la luz por temor a represalias judiciales y todo ello por pretender lo imposible, pues no se puede prohibir toda expresión ofensiva, ya que siempre hay alguien dispuesto a ofenderse y nadie merece un trato privilegiado en esta cuestión.

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¿QUÉ HACER?

Al final, la propia libertad de expresión nos da las herramientas para defender a los oprimidos y a nosotros mismos, ya que nos permite la crítica, la ignorancia o incluso la exigencia a los medios de comunicación, desde nuestra posición como consumidores, de que no vuelvan a contratar al cómico de turno. En cualquier caso, la solución nunca pasa por el código penal, pues el odio, la indignación o la rabia son sentimientos tan humanos como el resto y así impregnan nuestra vida, opiniones e incluso canciones de Rap.

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