La reforma electoral del PP- Pucherazo encubierto

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La reforma electoral del PP - El pucherazo Encubierto. - Creative Katarsis

LA REFORMA ELECTORAL DEL PP: HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA

La reforma electoral del PP es algo que venía escuchándose desde el año pasado. En el plazo de tres meses se reformará el procedimiento de elección de los ayuntamientos y predominará la lista más votada. Si un partido logra el 35% de los votos y cinco puntos de distancia sobre el segundo, o el 30% de los votos y 10 puntos sobre el siguiente, obtendrá automáticamente la mayoría absoluta. Sí, ha leído bien, estimado lector. La minoría del 35% de los votos valdrá más que la mayoría que supone el 65% restante. 

La reforma electoral del PP es un sistema de elección mayoritara, y como tal, genera bipartidismo. Para que nos hagamos una idea, este cambio en la ley le hubiera permitido al PP tener en una primera vuelta hasta 386 alcaldías más de las que gobierna ahora con poder absoluto y al PSOE, 293. Esta reforma le proporcionaría al PP un total de 200 nuevas alcaldías, logrando que 34 de los 35 mayores ayuntamientos cambiarían de siglas.

Este pucherazo supondrá la elección directa del alcalde, sustituyendo así al modelo actual en el que los concejales eligen al alcalde por votación. Para que sea factible, el Partido Popular no necesita consensuarlo con nadie ya que la mayoría absoluta que ostenta, le es suficiente para sacar adelante esta reforma. Los efectos de la aplicación de la propuesta de la reforma electoral del PP, se basan en estos tres puntos.

  • Si el partido mayoritario logra más del 35% de los votos, y supera al siguiente por un 5%, se lleva la mitad más uno de los concejales.
  • Si el partido mayoritario logra más del 30% de los votos, y supera al siguiente por un 10%, se lleva la mitad más uno de los concejales.
  • En caso de que ningún partido cumpla los requisitos anteriores, se procederá a una segunda vuelta en la que podrían participar todos los partidos que hubieran obtenido, al menos, el 15% de votos en la primera votación.

Es fácil adivinar la meta de esta cacicada: recuperar y conservar a toda costa el poder municipal. Pero… ¿Por qué justo ahora les ha entrado tanta prisa por reforma la ley electoral? La respuesta a esta pregunta viene determinada por dos factores, principalmente.

Por una parte, el PP ya planteó el año pasado esta reforma electoral (aunque con el 40% de los votos y no el 35%), tras los resultados de las elecciones europeas del 2014. Recordemos que el Partido Popular fue el partido más votado pero les supuso una victoria pírrica, ya que perdieron 2,7 millones de votos, lo que se tradujo en siete diputados menos en la eurocámara.

Y el segundo factor viene determinado por la debacle que sufrieron en los resultados de las pasadas elecciones autonómicas y municipales, en las que perdieron 2,5 millones de votos. Para refrescar la memoria, incluimos nuestro vídeo reacción de aquellos comicios, que se convirtieron en una auténtica pesadilla para el Partido Popular.

Vistas las respectivas sangrías de votos que sufrieron los populares tanto en las elecciones europeas como en las autonómicas y municipales, han decidido sacarse de la manga este pucherazo que les permita recuperar terreno perdido y perpetuarse en el poder, para poder continuar aplicando más “reformas estructurales”, es decir: recortes que les vienen dictados desde Bruselas.

HIPOCRESÍA SUPINA MADE IN PP

Reforma electoral del PP - El pucherazo Encubierto. - Creative Katarsis

La reforma electoral del PP supone una contradicción para ciertos dirigentes del Partido Popular. Si revisamos la hemeroteca podemos ver que en 2007, la actual secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, comparó a Jose María Barreda del PSOE con Chávez, por reformar la Ley Electoral a pocos meses de las elecciones. Está visto que su lema podría ser: “Haz lo que diga pero no lo que haga”, porque unos años más tarde, ella misma llevo a acabo dos reformas en un par de años, tan solo con los votos de su partido, durante la legislatura que presidió en la comunidad de Castilla-La Mancha.

La segunda de estas reformas fue un pucherazo para asegurarse la mayoría absoluta.  Sin embargo, y como podemos ver en nuestra vídeo-reacción que hemos incluido en el apartado anterior,  le salió el tiro por la culata, puesto que si hubiera estado vigente la ley anterior, Cospedal no hubiera perdido la presidencia de su comunidad. Lo que se puede resumir en un…. ¡Autozas, en toda la boca!

Por otro lado, cabría recordar también que en 2013, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, decía al respecto lo siguiente: “Por supuesto que se puede modificar la ley electoral española, pero lo más importante es que cualquier modificación se haga con un gran consenso. Yo nunca modificaré la ley electoral por mayoría”. Donde dije digo, digo Diego. Queda demostrado por enésima vez que Rajoy ha terminado haciendo justo lo que dijo que no haría. Claro que… ¿quién sabe? igual lo apuntó en un papel pero al no entender su propia letra, lo interpretó al revés.

CONCLUSIÓN DE LA REFORMA ELECTORAL DEL PP

La reforma electoral del PP - El pucherazo Encubierto. - Creative Katarsis

La reforma electoral del PP representa un auténtico golpe de estado municipalista. El Partido Popular ha cogido miedo tras las pasadas elecciones autonómicas y municipales, y le ha molestado mucho que aún siendo la lista más votada, haya perdido el poder en numerosas comunidades autónomas y capitales. Por lo que ahora modifican la ley en su beneficio, pudiendo gobernar sin ser mayoría (les bastaría el 35 % de los votos, siempre y cuando sacaran una ventaja de cinco puntos al segundo), para perpetuarse en el poder y continuar con sus chanchullos, robarnos derechos y libertades con los recortes, y permanecer inmunes ante la ley.

Tras las respectivas catástrofes electorales que se llevó el Partido Popular, tanto en las elecciones europeas como en las autonómicas y municipales, los populares se han percatado de que ser la lista más votada, no tiene por qué equivaler obligatoriamente a gobernar. Porque los pactos son absolutamente legales aunque no le guste al PP (ya que les han arrebatado considerables municipios recientemente), y se refiera a ellos como “pactos entre perdedores”, como por ejemplo declaró Rita Barverá, el pasado mes de mayo.

Es curioso que la señora Barverá trate de ningunear de esta manera a los pactos, cuando ella misma llegó a la alcaldía de Valencia en 1.991, gracias al apoyo del partido regionalista Unió Valenciana. Algo parecido ocurrió cuando el PP comenzó a gobernar en el ayuntamiento de Madrid en 1989, gracias a lo que ellos llaman: “Alianza entre perdedores”, que consistió en una moción de censura del segundo (PP) y tercer partido (CDS) contra la lista más votada (PSOE). Parece que estos términos despectivos solo son válidos cuando lo hacen los demás y les perjudican a ellos directamente.

La reforma electoral del PP no tendría tanta importancia si los ciudadanos hiciéramos lo que se debería hacer: ¡No votarles nadie! ¡Ya basta de poner a la zorra al “cuidado” del gallinero! No obstante, hay que tener en cuenta que pese a que se trata de un sistema de elección mayoritaria (por lo que beneficia al Bipartidismo), también le puede salir el tiro por la culata al PP.

Puesto que al favorecer a las mayorías, los demás partidos pueden responder creando grandes coaliciones preelectorales. A lo que hay que sumar que los votantes también se adaptan al sistema y pueden comportarse de forma diferente al ser conscientes de que han cambiado las reglas del juego. ¿Correrán las misma suerte que Cospedal en su comunidad? ¡El tiempo lo dirá!

FUENTES: El Diaro, Infolibre, 20 Minutos, El Mundo.

VIÑETA:  Bernardo Vergara.

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