La leyenda de los dos lobos – Un cuento sobre nuestra dualidad

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La leyenda de los dos lobos - El cuento cherookee sobre nuestra lucha interna - Ceative Katarsis

LA LEYENDA DE LOS DOS LOBOS

Si tienes problemas para controlar tus emociones y sientes que cada vez que te enojas eres más peligroso que un grupo de gremlins en un parque acuático, quizá pueda servirte de ayuda leer la siguiente leyenda del pueblo Cherokee (nativos de América del Norte) sobre el duelo entre dos lobos. Pese a que existen algunas dudas sobre la veracidad de esta leyenda relacionada con el pueblo mencionado, sí que hay ciertas referencias incluidas en la tradición oral en pequeños grupos sociales de los Apalaches del sur. La leyenda de los dos lobos es la siguiente.

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto una batalla
que ocurre en el interior de las personas.

El anciano dijo: “Hijo mío, la batalla se da entre dos lobos que están dentro de todos nosotros”. Uno es malvado. Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.

El otro en cambio es bueno. Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La misma batalla ocurre dentro de ti, y dentro de cada persona también”.

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”

A lo que su abuelo respondió: “Aquel al que tú alimentes.”

La leyenda de los dos lobos es una lección de sabiduría sobre la dualidad inherente en todos nosotros. Los dos lobos representan dos fuerzas antagonistas entre sí destinadas a coexistir en nuestro interior. No obstante, existe otra versión del relato cuya moraleja no habla de una mera elección, ya que según esta visión la clave radica en equilibrar ambas fuerzas.

EQUILIBRANDO LA DUALIDAD

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Como ya se ha indicado en el apartado anterior, la segunda interpretación sobre la famosa leyenda nos dice que esa batalla no es un juego de fuerzas, sino un juego de equilibrio entre la zona luminosa (simbolizada por el lobo blanco) y la zona oscura (simbolizada por el lobo negro). Hay que alimentar a los dos lobos porque los dos se necesitan, debemos ser capaces de guiarlos a ambos por el buen sendero…

La vida es una montaña rusa con sus correspondientes subidas y bajadas, ergo todo el mundo pasa, tarde o temprano, por diferentes etapas de felicidad, tristeza, furia o angustia, entre un amplio rosario de emociones tanto positivas como negativas. Los seres humanos somos un vivo ejemplo de el yin y el yang. De modo que no es cuestión de alimentar al lobo blanco y dejar que el otro muera de inanición, puesto que hay que tenerla presente, observarla y mantenerla bajo control para poder vivir de manera equilibrada. 

El lobo negro cuenta con una serie de cualidades (determinación, tesón, ímpetu, pensamiento estratégico…) de las que el lobo blanco carece. Por lo tanto, la solución pasa por alimentarlos a ambos para sacar lo mejor de sus respectivas naturalezas, creando así nuestra mejor versión al tiempo que convivimos en armonía con ambos lobos. Siempre será mejor que reprimir una emoción que en algún momento saldrá al exterior de forma descontrolada como un volcán en erupción y también puede que la paguemos con la persona equivocada y en el momento más inoportuno.

No matemos por tanto de hambre a nuestros miedos, siempre será mejor reconocerlos, entenderlos y transformarlos. No matemos de hambre tampoco a nuestra rabia, nuestro despecho o nuestra tristeza. Acerquémonos a estas realidades internas sin arrinconarlas para desmenuzarlas y saber qué quieren decirnos. Pueden darnos valiosas lecciones para ser un poco mejores cada día.

La leyenda cherokee de los dos lobos supone una valiosa lección sobre el equilibrio emocional. Nos dice que la correcta distribución del alimento entre los dos lobos, es uno de los factores clave que definen nuestra calidad de vida. Piensa en cómo debes interactuar con esas fuerzas enemigas que hay dentro de ti. El modo en que lo hagas determinará tu vida. En lugar de matar a uno de los lobos, elige guiarlos a ambos por el buen camino.

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