Kase O, o cómo un tipo de barrio puede llenar el WiZink con 14.000 almas

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Kase O en directo desde la sala WiZink de Madrid - Crónica - Creative Katarsis

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE KASE O EN WIKIZINK

Solo hay fronteras en el papel. Así habló el profeta del hip hop español, Kase O, en la canción introductoria de su último álbum, el evangelio del rap, El Círculo (2016), un trabajo que le procuró años de esfuerzo, un viaje al interior de sí mismo, un puñado de colaboraciones… y que ha acabado consiguiéndole un disco de oro. El pasado sábado 2 de Diciembre, cuando Kase O ofreció en el WiZinkCenter el concierto final de gira, logró llenar el habitáculo con 14.000 almas, sin ser un artista que cuente con el apoyo de televisiones, radios o grandes discográficas.

Sin embargo, el ejército de fans del maestro del rap acudió a la llamada de su general, a quien, por otro lado, no le tiembla el pulso para autoafirmarse como tal. Haz balance, chimpancé, no estoy a tu alcance.

Un show total: canciones de su nuevo álbum El Círculo (donde no faltaron colaboraciones, como las de Rozalén, XHELAZZ o Sho-hai, si bien echamos de menos a Lírico y MCKLOPEDIA), pero también de Jazz Magnetism y Violadores del Verso. Si algo me quedó claro tras haber vivido la experiencia Kase, es que el fandom de Doble V está expectante ante una hipotética vuelta de la banda más conocida de rap hispano. Al fin y al cabo, los cuatro miembros siguen a tope. Recordemos que Sho-hai acaba de lanzar nuevo álbum La última función, y que el mismo Lírico dio guerra en El Círculo, con el tema Rap Superdotado. Por su parte R de Rumba continúa estando presente en los discos de Javier Ibarra.

Estar en un concierto de Kase O no es baladí. Sobre todo cuando este empieza con un feto extraterrestre que emana del cielo. Sí, el feto extraterrestre que nos prometió, también en la canción de intro, resulta ser un ser alienígena al que también le mola el rap. Un atrezo magnífico, que se combina con el movimiento vacilón, tanto de Kase como el de sus colaboradores. Javier jodeculos Ibarra no se limita a agarrar el micrófono, sino que le veremos bailando, saltando, e incluso simulando hacer un ataque del Street Fighter. Esto último es de locos.

Kase O en directo desde la sala WiZink de Madrid - Crónica - Creative KatarsisLa sensación de grandeza, pero también de barrio, de estar en una familia, se implementa cuando el buen rollo entre el público queda más que patente. Gente que no se ha visto antes en la vida se une en un grito voraz y familiar. Sonrisas por doquier, compenetración que aumenta con los discursos aleccionadores de Kase, que junto con las canciones, conforman un alegato a la unión, a la amistad, al amor (muy explícito en temas como Outro). Tampoco faltó el contenido político (Esto no para, o el discurso antibelicista) ni el alegato a la naturaleza.

No tiene pelos en la lengua para recordarnos quien es él: un chico que nació en un barrio de Zaragoza, un chaval con sueños que ha llegado a llenar un estadio de un público muy exigente, al que tiene rendido a sus pies, un tipo que llama fachas a los fachas y que viste pantalones de chándal. Toma mensaje de esperanza, ¡si hasta un alcohólico de barrio ha conseguido convertirse en una leyenda viva!

Todo, siempre acompasado por unos enormes cambios anímicos en los temas. Así, desde emociones a flor de piel con Basureta: tiempos raros hasta el desenfreno de temas clásicos como Pura Droga Sin Cortar o Ballantines. A las consolas, y creemos necesario hacer hincapié en ello, R de Rumba, pieza clave en la elaboración de las bases: originales, cañeras e impolutas. Y con flow, vaya que sí. He visto más flow en Pavos Reales que en mil temas juntos. Para servidor, el track estrella de la noche, vaya que sí.

El feto extraterrestre disfrutó, vaya que sí. Nos es difícil entrar en más detalles de la experiencia Kase, pues el ambiente de familiaridad, las letras que tocan el alma y los discursos de statu quo te mantienen en un estado de hipnosis, agradable y mágico, que no se puede describir con facilidad. Hubo luces, mucho humo, mucho movimiento y mucha emoción.

Esperemos que el encantador de serpientes siga tocando la flauta por mucho más tiempo. Y si es en compañía de los viejos encantadores, pues oye, mejor que mejor.

No te pires sin leer nuestra crítica de El Círculo, ¿el disco definitivo y redondo de Kase.O?

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