KARYN CRISIS, pasado, presente y futuro.

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KARYN CRISIS

Desde hace muchos años, venimos escuchando el tema de la crisis. Que si la crisis esto, que si lo otro, que si la burbuja inmobiliaria, que si la emergencia climática, que si los valores… Pero mi mente, que no funciona en muchas ocasiones como la del resto (ahora determinar si eso es bueno o malo, es harina de otro costal) cuando oigo que hablan de crisis, no se retrotrae al fin de una era, de unos valores, del capitalismo y del neoliberalismo como sistemas económicos fallidos. Yo recuerdo a CRISIS, la banda neoyorkina y, en concreto, a su vocalista, KARYN CRISIS.

KARYN CRISIS y el Martillo de Rubén Blades.

Pedro Navaja”, de Rubén Blades, es un ejemplo de literatura clásica bien escrito. Tal como nos la enseñaron nuestros antepasados, se compone de un inicio, un nudo y un desenlace, describiendo una tragedia, una ciudad, un barrio marginal, unos personajes tanto o más marginales que el entorno en el que habitan. Es, como digo, una joya de la literatura condensada en unos minutos a ritmo de salsa. Y para terminar, a modo de moraleja como en las fábulas de Esopo, Blades nos regala una serie de frases de las que hace historia. Pero entre ellas, destaca: Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos.

Y es que, de un modo fatalista, se resume mucha de la filosofía que gira en torno a eso que llaman destino. Si naciste pa’ martillo… Es la evolución sabrosona del concepto de las tres Hilanderas, las Moiras griegas (Cloto, Laquesis y Átropos), o de las Nornas escandinavas (Urd, Verdandi y Skuld). Es curioso como casi todas las teogonías son eminentemente falócratas, pues las grandes hazañas y la fuerza creadora queda reservada a los masculinos (Zeus, oh, niños y niñas, era un putero infame con un apetito voraz en materia de sexo). Es reseñable que una cuestión tan aleatoria y arbitraria como el destino se asigne a las mujeres. Y, escuchad, niños y niñas, lo que proclamaba Fray Guillermo de Baskerville (Il nome della Rosa, Umberto Eco) al respecto de las féminas:

[…] De la mujer dice el Eclesiastés que su conversación es como fuego ardiente, y los Proverbios dicen que se apodera de la preciosa alma del hombre, y ha arruinado a los más fuertes. Y también dice el Eclesiastés: Hallé que es la mujer más amarga que la muerte y lazo para el corazón, y sus manos, ataduras. Y otros han dicho que es vehículo del demonio. Aclarado esto, querido Adso, no logro convencerme de que Dios haya querido introducir en la creación un ser tan inmundo sin dotarlo al mismo tiempo de alguna virtud. Y me resulta inevitable reflexionar sobre el hecho de que Él les haya concedido muchos privilegios y motivos de consideración, sobre todo tres muy importantes. En efecto, ha creado al hombre en este mundo vil, y con barro, mientras que a la mujer la ha creado en un segundo momento, en el paraíso, y con la noble materia humana. Y no la ha hecho con los pies o las vísceras del cuerpo de Adán, sino con su costilla. En segundo lugar, el Señor, que todo lo puede, habría podido encarnarse directamente en un hombre, de alguna manera milagrosa, pero, en cambio, prefirió vivir en el vientre de una mujer, signo de que ésta no era tan inmunda. Y cuando apareció después de la resurrección, se le apareció a una mujer. Por último, en la gloria celeste ningún hombre será rey de aquella patria, pero si habrá una reina, una mujer que jamás ha pecado. Por tanto, si el Señor ha tenido tantas atenciones con la propia Eva y con sus hijas, ¿es tan anormal que también nosotros nos sintamos atraídos por las gracias y noblezas de ese sexo? […]

O la versión reducida para la película de 1986 de Jean Jacques Annaud:

Si hay una persona que aúne esos conceptos de un modo tan resolutivo, esa es, sin duda alguna, Karyn Crisis. Karyn Crisis nació pa’ martillo y del cielo le llovieron los clavos. Una fémina que aferró su destino por los cuernos y lo moldeó a su gusto… Primero con su propia banda, Crisis; posteriormente con infinitas colaboraciones (Giant Squid, Aborym, Debris Inc, Six Feet Under, Voivod…) y, por último, junto a su marido, Davide Tiso en Ephel Duath. ¿Pero quiénes eran Crisis? Pues la más grande banda que pululó por el underground metálico allá por los años noventa. Y por fortuna, así fue: tuvieron una gran legión de fans, calidad a raudales y una puesta en escena apabullante, y nunca, nunca salieron del underground.

Crisis, los multiculturales Crisis fueron una entidad que se formó a principios de los años noventa en la populosa y multiétnica New York, amalgamando orígenes tan dispares como el zurdo guitarrista paquistaní Afzaal Nasiruddeen, el bajista taiwanés Gia Chuan Wang y el muy competente y minusvalorado batería Fred Waring. Y a la cabeza, Karyn Crisis con unos vocales imposibles de describir: de los growls más Death a los chillidos más agudos y esquizoides, de las voces limpias a las más rasgadas. De la delicada y fantasmagórica estructura del “Rats in a maze” a la agresividad del “Blood Burden”, de la redoblante e hiperquinética “Onslaught” a la contenida belleza de “After the flood”… ¿Quiénes o qué eran Crisis? Eran Hard Core, eran Thrash, eran Death, eran Metal Core… Eran Crisis y eran únicos.

CRISIS, primeros desafios en el HC Neoyorkino.

Paseando por cualquier tienda del tipo H&M, observad, oh, niños y niñas, qué tipo de camisetas venden. The Ramones (los padres del garaje, del punk y de veinte mil cosas más), Guns ‘n Roses (en aquella década de los noventa, del Use your Illusion I y II, ¿había alguien más grande que ellos?) e incluso, de Metallica… Ahora preguntad a los que llevan esas camisetas; preguntadles por el nombre de un disco, de una canción, de una sola nota de dichas bandas… Resultado negativo. Hablando de este tema con amigos de mi misma cuerda, al respecto de Crisis, siempre comentamos su mala suerte. Fueron los más grandes en el underground y nunca saltaron a primera división. Después de un rato discutiendo, llegamos a la conclusión y a esa moda H&M, preguntándome: ¿te parecería bien ver a alguno de estos lerdos con una camiseta de Crisis? Náh, antes me arranco los ojos.

Pero Crisis, los multiculturales Crisis fueron una fuerza que trabajó entre las sombras del underground metálico. La gente que los vio en el histórico, y ahora extinto, CBGB de New York, relata maravillas de su puesta en escena y de la experiencia que eran Crisis en directo. Pero, Karyn Crisis, que nació pa’ martillo, era más que eso. En una entrevista de hace bastantes años que le hizo Natalie Zina Walschots, ella misma relata los recuerdos de aquella época.

Ha sido absolutamente un desafío, también porque al comienzo yo era una persona introvertida, tímida, y el negocio de la música es duro. Solía ser mucho más difícil, ya que funciona en la vida real, en tiempo real y no en línea. Tuve que labrar mi propio camino y hacer saber a la que la gente que me tienen que tratar con respeto. Esto significaba que si la gente no quería tratarme respetuosamente, cosa que no hacían a primera vista, tuve que darles razones para hacerlo. Puedo decirte que en 1993, cuando Crisis era la única banda de metal de gira liderada por una mujer, rara vez había una mujer en el concierto, así que era un espectáculo extraño para algunos hombres. Estaba realmente abriendo nuevos caminos, y a un nivel muy de calle. Las escenas en los EE.UU. eran mucho más violentas y crudas, y yo tenía que estar lista para pelear igual que los tíos. No tenía un manager para protegerme o poner distancia entre yo y los fans o con otras bandas en situaciones hostiles. Los tíos no sabían qué pensar de mí, sobre todo en los años 90 cuando llevaba vestidos y botas de combate. Pero una vez que estaba en el escenario, lo pillaron. Podían ver que éramos de emociones similares. Comenzaban con el headbanging y sabían que había una conexión. Pero también hubo momentos en los chicos me agarraban el culo o el micro, o gritaban, “¡Enséñanos las tetas!”, y en aquellas ocasiones tuve que romper unas cuantas narices entre la multitud o gritar desde el escenario con más exabruptos de los que nunca habían escuchado y ponerlos a todos en su sitio. Sabía que había entrado en el club de tíos y tuve que jugar con sus reglas. En los primeros días, los tíos de las escenas del metal y del hardcore no creían en la caballerosidad hacia mí, y desde luego tuve que luchar a hostia limpia a veces. Hubo ocasiones incluso en que la seguridad de los garitos no me dejaba entrar a mi propia prueba de sonido porque no se creían que estuviera en una banda, o en las que me ibas a encontrar en un  cara a cara gritándole a un promotor seboso que no quería pagar a la banda. Hubo un montón de fans masculinos de otras bandas con las que girábamos que me encontraban sola en la mesa del merchandising y que me decían que me iban a machacar.

Todavía hay más sobre KARYN CRISIS que no sabes.

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