Italia – Apocalipsis en San Siro

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Italia eliminada
Desolación tras el pitido del árbitro

ITALIA JUGÓ SIN FUEGO Y SE QUEMÓ

Parece una paradoja macabra que un entrenador que se apellida Ventura haya sumido a Italia en la desventura más absoluta. La azzurra no quedaba fuera de la participación en un mundial desde 1958.

A los que miran al fútbol por encima del hombro y con desprecio este acontecimiento les parecerá un asunto baladí. Y lo es. Claro que lo es. Sin embargo en un país en el que el fútbol es vivido como una especie de religión o microcosmos que imbuye de manera notable las interacciones sociales diarias de los italianos la noticia ha caído como una hecatombe inasumible.

 

Si uno acude a las portadas de la prensa italiana en esos días podría llegar a confundirse con una especie de apocalipsis o tragedia humana. Quita el fútbol, arranca las imágenes. Deja las palabras.

“El fin”, en portada La Gazzetta dello Sport, sobre una foto del capitán Buffon, que puso fin el lunes por la noche a su carrera internacional.

La Republica titula por su parte “Derrota de los Azzuri, el Mundial sin Italia”. El periódico de izquierdas apunta que la derrota “tendrá repercusiones negativas no sólo en el fútbol sino en el PIB del país”.

“Apocalipsis azzurra, adiós Mundial”, titula La Stampa.

Para el periódico deportivo turinés Tuttosport, “Italia no irá al Mundial porque no lo merece”. “La vergüenza no es sólo para Ventura, que dejará el cargo, sino para todo el fútbol italiano”.

El Corriere dello Sport acusa; “¡Todos a la calle!” en gran titular en portada. “Ventura se irá, pero no debe ser el único”.

La selección cuatro veces campeona del mundo perdió ante Suecia el pase a Rusia 2018 después de caer 1-0 en el marcador global. Sí, no fue capaz de hacer un solo gol en más de 180 minutos. Presa de su propia trampa se vio incapaz de generar peligro en una repesca agónica.

La eliminación de Italia frente a la Suecia post-Ibrahimovic puede parecer una sorpresa mayúscula. Sin embargo eran muchos los analistas de fútbol internacional que después de la derrota por la mínima en Suecia no lo interpretaban como un suceso descabellado. La desconfianza que generaban las lecturas de los partidos del Ventura era más que evidente. Era incomprensible la falta de participación en un duelo crucial de un jugador desequilibrante y descollante como Insigne o la insistencia de Ventura con su monoidea de juego que ya les hizo naufragar unos días antes en tierra sueca.

Italia apenas inquietó durante los 180 minutos la portería sueca, y lo peor de todo es que mientras presenciabas el desastre manifiesto no esperabas la épica a la que la azzurra nos tiene acostumbrados.

La pólvora mojada y la incapacidad de Ventura para revertir esa inercia inofensiva hacía presagiar lo que finalmente ocurrió. Ahogados en su propia caja de cerillas se acabó el tiempo y estaban fuera. 

Massimo Gramellini lo resumió a la perfección en su columna:

Un Mundial sin Italia, pero sobre todo una Italia sin Mundial. Adiós a las noches más o menos mágicas, a los espectadores con un pedazo de pizza o una cerveza, a la ilusión de servir para algo, al menos en el fútbol”. 

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