Introducción al derecho – La importancia de hacerse respetar

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Introducción al derecho - Creative Katarsis

INTRODUCCIÓN AL DERECHO

El primer día de clase siempre es especial, ya sea en el colegio, en el instituto o en la Universidad. Suele ser un día de presentaciones, reencuentros, tanteo del terreno y exposición de lo que se va a enseñar durante el curso en cuestión. Hoy traigo una anécdota que ocurrió hace años en una clase de Derecho de la Misión Sucre en un barrio de Caracas, y que he reservado para esta fecha tan especial. Se la conoce como Introducción al derecho y es una reflexión que nos recuerda la importancia de defender nuestros derechos ante las injusticias. No dejéis de leerla porque es muy didáctica.

Primer día de clase, el profesor de “Introducción al Derecho” entró en el aula y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:
– ¿Cuál es su nombre?
– Mi nombre es Nelson, Señor.
– ¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – Gritó el maestro en tono desagradable.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente, recogió sus cosas y salió de la habitación.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.
– ¡Muy bien! Vamos a empezar.
– ¿Para que sirven las las leyes? Preguntó el maestro – Los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
– Para tener un orden en nuestra sociedad.
– ¡No! – Respondió el profesor.
– Para cumplirlas.
– ¡No!
– Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
– ¡No!
– ¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
– Para que se haga justicia – una muchacha habló con timidez.
– ¡Por fin! Es decir, por la justicia.
Y ahora, ¿qué es la justicia?
Todos empezaron a molestarse por la actitud tan asquerosa del profesor.
Sin embargo, continuaron respondiendo:
– A fin de salvaguardar los derechos humanos…
– Bien, ¿qué mas ? – Preguntó el maestro.
– Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien…
– Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta:
“¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?”
Todos estaban en silencio, nadie respondió.
– Quiero una respuesta por unanimidad!
– ¡No! – Todos contestaron al unísono.
– Se podría decir que he cometido una injusticia?
– ¡Sí!
– ¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson – dijo. Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro curso.

Moraleja: Cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.

Ya que estás aquí, no te marches sin ver esta mordaz crítica al sistema educativo.

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