El globo rojo (1956) [Crítica con spoilers y reflexión]

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El globo rojo

EL GLOBO ROJO

El mediometraje El globo rojo nos ofrece una reflexión sobre los sueños, la niñez, la inocencia y el cómo los adultos han abandonado esa visión tan positiva ante la vida.

El argumento de El globo rojo se centra en un niño con un globo rojo el cual lleva a todas partes, y a veces, a pesar de dejarlo suelto, el globo le persigue como si tuviera vida propia. Durante la trama, los adultos se muestran reacios ante la presencia del globo. Otros niños se dedican a acosar al protagonista para robarle el globo, hasta que al final lo alcanzan y lo rompen. En consecuencia a esto, todos los globos del pueblo marchan hacia el niño protagonista y se lo llevan volando.

La obra consigue transmitir emociones y sensaciones sin apenas necesidad de diálogos. Y sobre todo, tiene un ritmo que mantiene al espectador atento a la pantalla y le obliga, de una forma u otra, a buscar un doble sentido en cada secuencia. No obstante, a veces no se encuentra o no queda muy claro. Los globos tienen colores vivos mientras que el resto de los colores del mediometraje son apagados, ese contraste le da un toque especial a los globos y, especialmente, al globo rojo del niño, ya que parece ser un globo único con ese rojo intenso, junto con otro globo de color azul intenso que lleva una niña. Las escenas con adultos, aunque puede que el mensaje no sea claro, sí que
consiguen hacer que el espectador se pregunte qué pasa con ellos.

El buen ritmo que tiene el mediometraje no sería posible sin una buena música y banda sonora que lo acompañe. La música está en todo momento y juega un papel importante para mantener atento al espectador. El silencio también es importante, durante la persecución de los niños al niño con el globo rojo no se oye música, solo las pisadas de los niños, son momentos tensos que hacen prescindir de la música.

Todas las secuencias representadas por adultos están acompañadas de un cierto rechazo hacia el globo rojo, les molesta su presencia e intentan atraparlo sin éxito. Al final del mediometraje, observamos cómo el niño echa a volar gracias a los globos del pueblo, o lo que es lo mismo, gracias a su imaginación o sus sueños que le ayudan a evadirse de la realidad, que es lo que probablemente representan los globos. Mientras que los adultos no pueden atrapar al globo, el globo persigue al niño y ni siquiera puede controlarlo, su imaginación adquiere vida propia. El mensaje puede entenderse porque todos hemos sido niños y comprendemos cómo es.

Los adultos también sueñan, y por tanto, pueden ver el globo, pero al intentar atraparlo no pueden y en seguida se olvidan de él. Ese vínculo que se establece entre el niño y el globo es real y son inseparables, por mucho que otros niños le molesten, y aunque por un momento lo consiguen y hacen que el niño vuelva a la realidad, no es por mucho tiempo, ya que la imaginación y los sueños de un niño no se pueden hacer desaparecer sin más.

En conclusión, es un mediometraje muy interesante que logra su cometido: transmitir un mensaje, hacer reflexionar al espectador, obligarle a buscar un doble sentido y, quizás, ayudarle a evadirse un poco de la realidad de vez en cuando. El mediometraje es un espejo que nos enseña cómo somos los adultos.

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