El coleccionista de insultos – Afronta las provocaciones con inteligencia

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El coleccionista de insultos - Creative Katarsis

EL COLECCIONISTA DE INSULTOS

Haters gonna hate (“Los que odian van a odiar”) es un axioma de sobra conocido por cualquier persona que tenga una considerable reputación online. Siempre han existido sujetos que se dedican a insultar, acosar y/o amenazar… algo que se ha acrecentado con el auge de las redes sociales, ya que éstas proporcionan a muchos trolls una sensación de anonimato que les lleva a comportarse como nunca lo harían en el mundo real. Sea como fuere, conviene recordar de vez en cuando una fábula zen que ayuda a afrontar, de manera inteligente, esos momentos en los que somos ultrajados. Te presento El coleccionista de insultos.

Cerca de Tokio vivía un gran samurái, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era conocido por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samurái, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama. Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron en contra del duelo, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo: Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.

Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto e impotente por no conseguir provocarlo, el joven guerrero se retiró de la plaza cabizbajo. Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder el combate, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurái repuso:

Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

Por supuesto, a quien intentó entregarlo – respondió uno de los discípulos.

Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

IGNORAR ES RESPONDER CON INTELIGENCIA

El coleccionista de insultos - Creative KatarsisEl coleccionista de insultos puede resumirse en ese adagio popular que dice: “A palabras necias, oídos sordos”. La moraleja de este cuento oriental es que toda esa energía empleada para provocarte todo el daño posible, se convierte en una losa muy pesada con la que tendrá que cargar el emisor. No es consciente de la enorme cantidad de energía vital que está perdiendo al intentar ofenderte con sus denuestos, ya que al ser ignorados, la situación se vuelve en su contra. Nadie puede humillarnos si no se lo permitimos. La clave radica en no darle importancia a sus improperios, puesto que nuestro estado de ánimo no debe estar determinado por sus ataques. La mejor arma contra los haters y troles es nuestra indiferencia.

De hecho, la gran regla de oro contra los haters es “Don’t feed the troll” (No alimentes al trol). En otras palabras, no entres al trapo, no des excusas para que continúen con sus provocaciones. De lo contrario, te rebajarás a su nivel y recuerda que solo los puercos disfrutan revolcándose en el barro. No olvidemos que lo que buscan la mayoría de los haters es ese minuto de gloria que refuerce su ego, por lo que no hay que darles esa satisfacción. Y aunque a veces dejan el zasca muy a huevo, la mejor opción sigue siendo no picar los cebos que dejan sus comentarios airados y fuera de tono. En estos casos, ignorar es responder con inteligencia.

Ahora bien, si el hater incordia demasiado, lo mejor es bloquearle y reportarlo en la plataforma correspondiente; para alertar de su hostigamiento permanente. Y si sus comentarios constituyen delitos de injurias, calumnias o amenazas, hay que denunciarlo a las autoridades. Por lo que es de vital importancia realizar siempre capturas de los perfiles y comentarios (son las pruebas del acoso) además de recopilar toda la información del acosador (nick, biografía, ubicaciones…) ya que todos estos datos pueden ser de utilidad en la investigación policial.

El coleccionista de insultos contiene una moraleja muy útil para neutralizar las provocaciones de los haters en las redes sociales. Pero no hay que tomárselo al pie de la letra en el mundo real, ya que puede perder su efectividad ante ciertos acosadores. Lo que está claro es que siempre hay que defenderse y demandar a los agresores, porque es inadmisible que se atente contra la dignidad humana. Es intolerable cualquier tipo de agresión, ya sea verbal o física, al margen de que tampoco deberíamos permitir que algo así ocurriera en nuestro entorno.

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