Efecto espectador – Cuando nadie ayuda en una emergencia

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Efecto espectador - Creative Katarsis

EL EFECTO ESPECTADOR

El cruel atentado ocurrido en Barcelona ha evidenciado la unidad, solidaridad y fraternidad existente entre los ciudadanos: trabajadores de Eulen en El Prat suspendiendo su huelga, los taxistas transportando gratis a los transeúntes atrapados por el atentado, cola interminable en Vall d’ Hebron para donar sangre… Pero también ha demostrado que existe gente que, en un caso de emergencia, se quedan impasibles mientras usan sus smartphones para sacar fotos y grabar vídeos del trágico momento; en vez de intentar ayudar a los heridos en la medida de lo posible. En este post vamos a tratar un fenómeno estudiado por la psicología social conocido como el Efecto espectador.

El efecto espectador es un fenómeno psicológico por el cual es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo. A continuación vamos a verlo representado en esta infografía de Pictoline.

De acuerdo con la psicología esto se debe a la difusión de la responsabilidad. Lo que viene a decir es que cuando sucede alguna emergencia en medio de un grupo de personas, estas esperan a que “alguien más” actúe. El problema se presenta cuando todos piensan lo mismo y nadie pasa a la acción. Un ejemplo que conmocionó a mucha gente es el caso de Kitty Genovese que veremos en el siguiente apartado.

EL CASO DE KITTY GENOVESE

Efecto espectador - Creative KatarsisEn Watchmen, el célebre comic de Alan Moore, Rorschard decide convertirse en un vigilante tras presenciar el asesinato atroz de una joven. Este homicidio está basado en hechos reales, la víctima se llamaba Kitty Genovese y fue el caso que alentó las investigaciones psicológicas que ayudaron a esclarecer el Efecto espectador.

Kitty Genovese fue una mujer de Nueva York apuñalada hasta la muerte por un violador y asesino en serie cerca de la casa de la víctima, en Kew Gardens en el condado de Queens, Nueva York. Según contó la prensa la matanza duró por lo menos media hora. El asesino atacó a Genovese y la apuñaló, pero abandonó la escena después de atraer la atención de un vecino. El asesino entonces volvió diez minutos más adelante y acabó el crimen. Los reportajes periodísticos informaron de que 38 testigos estuvieron mirando las puñaladas sin intervenir o entrar en contacto con la policía. Esto conmocionó al público y se publicaron editoriales extensos que aseguraban que los Estados Unidos se había convertido en una sociedad fría e insensible.

Sin embargo, según un estudio publicado en American Psychologist en 2007, la historia del asesinato de Genovese fue muy exagerada por los medios. En concreto, no había 38 testigos observando, sí que entraron en contacto con la policía por lo menos una vez durante el ataque y muchas de las personas que oyeron por casualidad el ataque no podían ver realmente lo que sucedía. Los autores del artículo sugieren que la historia continúa siendo mal descrita en libros de textos de la psicología social porque funciona como una parábola, y sirve como ejemplo dramático para los estudiantes.

REFLEXIÓN SOBRE EL EFECTO ESPECTADOR

Orwell Vs. Huxley ¿Quién de los dos acertó más a la hora de predecir el futuro? Descúbrelo en este artículo.

El Efecto espectador es la indiferencia expectante que representa un mal social en sí misma. En el libro The Unresponsive Bystander (1970) se destaca el problema de “difusión de la responsabilidad” que se produce en los grupos: “Si una persona constata un problema, se sentirá culpable si no actúa. Pero si hay otros presentes, la responsabilidad se reparte y el dedo acusador no señalará a nadie tan directamente”.

El Efecto espectador equivale a lo que en Teoría de Juegos se conoce como “dilema del voluntario”, y constituye un clásico problema de “acción colectiva”, que se plasma en expresiones tan populares como quién pone el cascabel al gato o unos por otros, la casa sin barrer. Es curioso ver que algunas personas se vuelven más empáticas ante una urgencia, siempre y cuando se encuentren solas o acompañadas de pocas personas y, por el contrario, se vuelven más apáticas si forman parte de una multitud; ya que creen que no tienen por qué intervenir y que serán otros los que terminarán haciéndolo.

Es posible que también crean que habrá alguien más preparado para prestar ayudar, como puede ser el caso de un médico por ejemplo, ergo no consideran una responsabilidad el actuar. Pero visto que el resto reacciona de la misma manera, toman una actitud pasiva, generándose así una ignorancia colectiva ante una emergencia. Lo cual no dice mucho a favor de nuestra sociedad.

Sin embargo, cuando una persona toma la iniciativa e interviene, hay una alta probabilidad de que el resto tome conciencia y se sumen a la ayuda. Y esto se debe a que se dejan guiar por las neuronas espejo, las cuales son un grupo de células nerviosas que parecen estar relacionadas con los comportamientos empáticos, sociales e imitativos. Su misión es reflejar la actividad que estamos observando.

Por lo tanto, la clave radica en no tener que esperar a que los demás actúen. Ante un caso de emergencia debemos ayudar, ya que no solo estaremos realizando una buena acción, sino que también dicha acción puede convertirse en un ejemplo para el resto; animándoles a tomar partido si la situación así lo requiere.  

Existen dos citas de Mahatma Gandhi que considero apropiadas para esta ocasión: “No me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos” y “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Aportemos nuestro granito de arena para crear entre todos una sociedad más empática y menos indiferente ante las desgracias que ocurren a nuestro alrededor. La pelota está en nuestro tejado. La cuestión está en concienciarse y tener la voluntad de actuar en consecuencia.

¿Y tú actúas o esperas que alguien lo haga? Házmelo saber en los comentarios.

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