DRACULA de NETFLIX (parte II): Reglas de la Bestia y Navio Sangriento.

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Dicebamus hesterna die… hablábamos del upir, de los antecedentes literarios de Le Fanu y de Polidori entre otros. Hablábamos de cómo nuestro doppelgänger vino a la luz tal como lo conocemos de la pluma del irlandés BRAM STOKER. De cómo, siglo y pico después MARK GATISS y STEVEN MOFFAT reescriben el mito y se reestablecen “Las reglas de la Bestia”, que así es cómo se titula el primer capítulo de la mini serie de NETFLIX. DRACULA es interpretado (o reinventado) por el danés CLAES BANG. Pero cómo ya hemos dicho y como cantan JUDAS PRIEST desde 1980: “Breaking the Law”: rompamos la ley. Sí, eso deben haber pensado los dos guionistas a la hora de meterse en harina con un personaje tan icónico como el conde, pero también se atrevieron con otro gran clásico coetáneo,  SHERLOCK.

**ATENCIÓN, MUY SPOILER Y MUCHO SPOILER**

“Las Reglas de la Bestia”, que así se llama el primer capítulo ya tiene una serie de giros que si bien, se alejan del original literario (como toda peli/adaptación/serie/videojuego… rellénese el espacio con lo que queráis) si mantienen la vista puesta en él, aunque sea con un ojo lleno de mala leche. CLAES BANG, como ya hemos dicho también, está convincente y hace suyo el papel escrito por GATISS y MOFFAT. No hay comparación posible, del mismo modo que no podemos comparar a Christopher Lee con Gary Oldman, o a Frank Langella con William H. Marshall. Hay que ver la serie con los ojos del neófito, con los ojos del curioso. No con los ojos del estudioso. O sí, si queréis. Porque entonces, también vais a descubrir el respeto por el original y que, como muestra, DRACULA nunca bebe… vino.

Del mismo modo, en el primer capítulo descubrimos la historia de Jonathan Harker, lo que en el libro ocupa todo el inicio de la trama. Pero como en un guiño a “El Crepúsculo de los Dioses” (Billy Wilder, 1950) el narrador está muerto. No, no es ninguna novedad, pero si es una (des)agradable sorpresa ir descubriendo junto con el propio Harker como fue su estancia en el castillo del conde. Hablando de castillos, otra anécdota que enriquece el visionado. Al voivoda que nos ocupa se le suele atribuir que vivió en el Castillo de Bran y así os lo van a vender si viajáis a Rumania. Lo más probable es que tuviera varios castillos donde dormía, y uno de ellos, en concreto, el de Poenari es que tiene más posibilidades de ser el, llamémoslo así, “Castillo de Drácula”. Pero para la serie se utilizó el Castillo de Orava, en Eslovaquia, castillo donde en 1922 se grabaron localizaciones para el “Nosferatu” de Murnau.

Dracula
Oravsky hrad, el castillo más fotogénico.

Pero… y ¿quién presta sus oídos a la desquiciada historia de Jonathan Harker? La Hermana Agatha. Y sí, en el libro, es Sor Agatha del Hospital de San José y Santa Marta de Budapest la que, un doce de agosto, remite noticias de Harker a su amada Mina Murray. Aquí dicha hermana es la que entrevista al pasante de abogado, pero, como ya hemos mencionado antes, las leyes, las Reglas de la Bestia, están para romperlas: la hermana Agatha se llama en realidad Agatha Van Helsing. El archienemigo de Dracula, el antagonista interpretado en anteriores ocasiones por PETER CUSHING o por ANTHONY HOPKINS, aquí tiene un papel reservado para DOLLY WELLS, actriz que da la réplica interpretativa a CLAES BANG a lo largo de los episodios segundo y tercero. ¡Oh, sí, rasgaos las vestiduras!

dracula
Van Helsing ¿con hábito?

EL DEMETER O CÓMO DRACULA SE EXPANDE AL MUNDO.

El segundo episodio de la serie, llamado “Navío Sangriento”, nos relata la historia del viaje del “Demeter”, historia que en el libro nos aparece recogida en el diario de a bordo del capitán, un relato de apenas unas dos o tres páginas. Por dicho diario sabemos que partió de Varna (Bulgaria) el 6 de Julio con una tripulación compuesta por cinco hombres, dos oficiales, el cocinero y, por supuesto, el capitán. El cargamento eran una serie de cajas llenas de tierra y arena. El destino: Whitby (Reino Unido). Lo que sucede a bordo… Pues ya lo sabemos. Dracula abandona su Transilvania natal, abandona su castillo y su soledad, para venirse a Occidente, porque tal y como él mismo dice: “[…] Me gustaría poder pasearme entre la muchedumbre de las calles londinenses, esas viejas calles de una capital tan imponente; perderme entre la multidud de hombres y mujeres, compartir la existencia de su pueblo y de cuanto sufre y goza… ¡hasta la misma muerte! […]”

Con ese defecto tremendo que se llama sesgo de retrospección, ya todos sabemos lo que ocurre en el transcurso de dicho viaje y nos es obvio quién es el asesino. Pero para los que estuvieron en aquel barco, y para los que aparecen en el capítulo, aquella travesía fue un espeluznante juego del gato y el ratón. Un Cluedo que se juega en una embarcación que se encuentra en alta mar, ¿quién es quién? ¿Quién es el asesino y cómo puedo escapar de aquí? Y de hecho la historia podría funcionar perfectamente como episodio independiente o como película. CLAES BANG sigue estando tan seductor como de costumbre; DOLLY WELLS le da la réplica magistralmente en una partida de ajedrez mortal. Y el resto de personajes, de viajeros del Demeter… ¡ganado!

De mi colección particular, edición ilustrada por Jae Lee

No, no seamos ingenuos. Otro de los grandes clásicos, una joya oculta a los ojos del neófito, es el libro de Suzy McKee Charnas, “El tapiz del vampiro”. Dividido en cinco partes, justo la de la mitad, “El tapiz del unicornio” (premio Nébula 1980) nos muestra un análisis psicológico, o un intento del mismo, de un vampiro. El doctor Weyland, el vampiro, sofisticado, distante, lo tiene bien claro: ¿Se aparearía usted con una de las reses que come?, se pregunta. Y, sí, esto es un guiño malintencionado hacia la pútrida “Crepúsculo”. Y así, ese capítulo vivisecciona al vampiro: cínico, desencantado, aburrido de nuestras preocupaciones mundanas, ¿cómo creéis que es un ser superior? Volvemos a las citas de Charnas: “[…] Los humanos son mi alimento. Saco la vida de sus venas. A veces les mato. Soy superior a ellos, más grande. Y, sin embargo, debo pasar el tiempo pensando en sus costumbres y en sus impulsos, haciendo planes para evitar los peligros que representan… Les odio. […]”

Sí, niños y niñas, desde que Dracula abandonó su Transilvania natal y se expandió al mundo, ¿qué tenemos?

Sí, niños y niñas, hemos visto como la vida imita al arte y como el arte imita a la vida (Oscar Wilde dixit), y a nuestro doppelgänger, a nuestro upir, evolucionar en las distintas bellas artes. Tenemos sureños con Vampiros (J. Carpenter, 1998), Near Dark (K. Bigelow, 1987) o con Abierto hasta el amanecer (R. Rodriguez, 1996), e incluso, tenemos unos aún más sureños con ¡Vampiros en La Habana! (J. Padrón, 1985). Y también tenemos norteños, 30 días de oscuridad (D. Slade, 2007) o Déjame entrar (T. Alfredson, 2008). Tenemos la casi perfecta y estilísticamente sublime Drácula (F. F. Coppola, 1992) y tenemos incluso blaxploitation con Blacula (W. Crain, 1972). Tenemos la irregular trilogía de Blade (S. Norrington, 1998, G. del Toro, 2002, D. S. Goyer, 2004) y la execrable de Crepúsculo (C. Hardwike, 2008). Por favor, niños y niñas, seamos serios. ¿Un vampiro diurno no es sino un oxímoron? ¿Una anodina y sumisa hembra que da a luz a una damphir? Hagamos un alto y rompamos una lanza a favor de Lilith. Si existe una mujer que pueda tener ese oscuro privilegio sin duda es ella, la primera mujer de Adán, según el Talmud judío, expulsada del Edén por negarse a prestar obediencia y sumisión al primer hombre. Lilith que, una vez desterrada a orillas del Mar Rojo, copuló con Asmodeo; Lilith, la hermosa y pelirroja Lilith, que en su forma de súcubo, engendra a los lilim con el semen derramado involuntariamente por los hombres mientras duermen. Como veis, oh, niños y niñas, nuestros fluidos siempre han sido muy ambicionados por según qué criaturas nocturnas.

Pero sigamos con nuestro doppelgänger, nuestro upir, la prolífica descendencia de Dracula que salta de la literatura al cine y del cine a la literatura con sombría gracia. Tenemos en Salem’s Lot (S. King, 1975) una renovación del género, así como en las Crónica Vampíricas (A. Rice). Tenemos de nuevo, a vampiros sureños con Southern Vampires (C. Harris), así como oscurantismo a raudales con las Crónicas Necromáticas (B. Lumley). Tenemos elegancia, El ansia (W. Strieber, 1981) y joyas ocultas como El tapiz del vampiro (S. McKee Charnas, 1980). Tenemos cómics (Blade, originalmente era un personaje del Universo Marvel) así como videojuegos (BloodRayne, Castlevania) y juegos de Rol (La Mascarada). Tenemos la gloriosa y diferente Solo los amantes sobreviven (2013), del siempre raruno e independiente Jim Jarmusch, con la andrógina presencia de Tilda Swinton; la serie The Strain (2014), de Guillermo del Toro, bastante superior a la trilogía escrita por el propio director (Nocturna, Oscura y Eterna); y por último, por dar una última pincelada, Ocúltame entre las tumbas (2014), de Tim Powers.

Dracula salió de Transilvania a bordo de aquel navío sangriento, el Demeter, para expandirse por el mundo. Pero todavía queda algo más que decir sobre Dracula.

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