Doctor Who – Reseña de la octava temporada

0
Doctor Who - Crítica de la octava temporada - Creative Katarsis

DOCTOR WHO – ¿QUÉ OS VOY A CONTAR?

El duodécimo Doctor Who fue Peter Capaldi, un escocés de ceño fruncido y rostro arrugado. Tras dos doctores jovenzuelos y vigorosos, aunque algo desharrapados, un caballero con pinta de catedrático de Derecho hizo aparición en escena. A su lado, por el momento, continúa la genial Jenna Coleman haciendo de Clara Oswald, y su novio, el profesor de matemáticas Danny Pink, interpretado por Samuel Anderson.

Quien haya visto antes la serie y se dispone a ver esta temporada, ya sabe a lo que va. Ni excusas, ni falacias, ni nada. La línea de intercambio entre argumento y vida emocional de las acompañantas, así como los dramas personales y existenciales de los personajes, no sorprenden para los viejos lobos de mar de la ciencia-ficción. Tampoco los encuentros casuales ni las paradojas cósmicas. Ahora bien, que no sorprendan no significa que no sean disfrutables, ni mucho menos. ¿Una síntesis? Alienígenas, naves que viajan en el tiempo, paradojas, misterios espaciales, un agradable humor inglés y unos personajes caracterizados de una manera inteligente.

Centrándonos en las novedades que esta temporada incluye con respecto al resto, está el carácter del nuevo doctor. Igual de intrépido y extrovertido que siempre, juguetón, incluso. Sin embargo, también es un cascarrabias, pero de una forma simpática y bien explotada, y en especial a partir del capítulo cuarto.

Doctor WhoW no es una serie de humor, pero hay momentos humorísticos más que interesantes. Especial atención a la primera mitad del capítulo seis, “The Caretaker”, que consiguió arrancarme carcajadas (es además uno de los episodios que mejor aprovecha a Clara Oswald y Danny Pink). Un guion de lujo, especialmente en la segunda y tercera mitad, con diálogos inteligentes que mejoran algo con respecto a la anterior temporada. Moffat, como siempre, pilota esta nave, guionizando gran parte de los episodios clave, y como siempre, está a la altura, logrando un nivel cualitativo alto y superando a una séptima temporada irregular. Ahora bien, sin llegar a la magnífica sexta temporada…viejos tiempos, en fin.

Con los efectos visuales pasa como con el guion: se nota que esta temporada hay ligeras y agradables mejoras, producto del mayor presupuesto y experiencia de los realizadores. Aunque claro, cuando manejas estos niveles es muy difícil siquiera mantenerse. Absolutamente nada que objetar. Cabe resaltar los alucinantes paisajes espaciales de Kill The Moon”, uno de los capítulos en que este progreso técnico se hace más notable.

EL REY DE LA CIENCIA-FICCIÓN

El bagaje argumental que acarrea Doctor Who, le hace poseedor de un Universo propio y enorme, del que siempre se pueden sacar nuevas historias. La mayoría de ellas, muy buenas. Unas cuantas, mediocres, eso sí.  De todos modos a veces me pregunto cómo lo harán para no repetir argumentos y tramas similares. Otras veces me pongo a hacer memoria: apenas recuerdo los primeros capítulos de la serie, por lo que es posible que haya habido repeticiones, pero al fin y al cabo, da igual. Salvo excepciones como “Robot Of Sherwood, y a no ser que te chutes todas las temporadas de seguidilla –cosa poco recomendable para la salud mental de uno- no se notará nada. “Robot Of Sherwood” es quizás el capítulo que más deja que desear, siendo más que predecible. En todo momento hay una sensación de deja vu, de ser una historia arquetípica. Es ese tipo de episodio “simpático” que tiene que estar en una temporada de Doctor Who, porque es así, de igual forma que ha de haber Daleks. Solo que los Daleks, a pesar de estar metidos con calzador, parecen seguir teniendo una gran potencial guionístico.

De todas maneras, y recapitulando un poco, excusamos a los guionistas cuando se toman licencias que sí tenemos más recientes, porque ya forman parte del propio ADN de la serie.

Por ejemplo, la alusión recurrente-cíclica de esta octava temporada consiste en una especie de cielo, del cual solo sabemos que es un sitio donde supuestamente acaban los personajes que mueren en circunstancias cercanas a casos de investigación del Doctor, y que irá ganando en intensidad hasta “resolverse” al final. Por si acaso no se trata del cielo judeocrsitiano, intentad no moríos.  Tal vez no sea una trama temporal tan intensa como la de otras temporadas (de nuevo, la sobresaliente sexta), pero es más que aceptable.

El capítulo más filosófico es quizás “Listen”, que juega con nuestra percepción personal, y la idea de un ente invisible cuya existencia ni siquiera es segura. Una gozada absoluta acompasada por un excelentísimo trabajo de fotografía y sonido.

UNA MONTAÑA RUSA

Una vez mencionados los elogios, cabe decir que incluso el rey de la ciencia-ficción parece bajar la guardia de vez en cuando. Esta octava temporada va dando una extraña sensación conforme llegamos a los últimos capítulos. A partir del octavo, se pierde ritmo, drama y profundidad, con la excepción de los dos últimos “Dark Water-Death In Heaven”. Tras un arranque flojo y una mitad notablemente alta, llegamos a un par de capítulos que pierden fuelle. ¿Malos? No, para nada. Pero de Doctor Who no queremos capítulos con poca sal, sino arriesgados e impredecibles, esos que nos dejan aturdidos y con un agradable temblor en el párpado.

Como no quiero soltaros spoilers gratuitos, será mejor dejarlo aquí, reiterando que quien ya haya visto alguna temporada de Doctor Who, encontrará lo que viene buscando. Tal vez no sea la mejor para comenzar a ver la serie si no lo has hecho nunca, pero eso, como decía uno que yo me sé, va a gusto del consumidor.

¿Te gusta darle a la ciencia-ficción? No te pierdas estas trece frases para 13 doctores Who.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here