Diana, cariño… – Laudatorio a Diana Quer y reflexión sobre la violencia machista

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Diana, cariño... - Laudatorio a Diana Quer y reflexión sobre la violencia machista - Creative Katarsis
Diana Quer fue asesinada el 22 de agosto de 2016, mientras volvía a casa después de una noche de fiesta. ¡Basta ya!

DIANA QUER- ¡NUNCA TE OLVIDARÉ!

Lo siento mucho. Siento muchísimo lo que te ha hecho ese desgraciado, Diana. Desgraciado, porque no tiene otro nombre. No es ni una persona, es un desgraciado.

Diana, cariño, eras una mujer muy joven. Tenías sueños, ilusiones, metas que cumplir. Tenías problemas, como todo el mundo, y pese a ello, querías ser fuerte y sobreponerte a ellos. Tenías una hermana que te amaba, y unos padres que, a pesar de tener problemas, te querían con locura.

Diana, tú también querías ser feliz. La vida nos ponía trabas, pero tú eras capaz de irte superando, poco a poco, apoyándote en una familia y unos amigos que lo darían todo por tí. La gente te quería, Diana.

Diana, como mujer, querías ser libre. Tenías todo el derecho del mundo a salir de casa, y a volver a ella sin miedo de que te pasase nada. Llevases la ropa que llevases, fuera la hora que fuera, te acompañase quien te acompañase (incluso si volvías sola), o bebieses lo que hubieses bebido.

Parece ser que en este país, nosotras no podemos ser libres al volver a casa, tenemos que ser valientes, porque tenemos MIEDO. Ese miedo es el que tú sentiste cuando ese desgraciado al que apodaré “El Chicle“, porque me da ASCO pronunciar su nombre, presuntamente decidió que tú eras suya, que se iba a dar el gusto de esa noche contigo. Tú fuiste valiente y libre, y decidiste que no. Que si tú no querías tener sexo con él, no te podía forzar ni te podía coartar tu libertad.

Vaya que si fue cobarde. Fue cobarde en no aceptar tu no, y quiso forzarte. Te forzó y coartó tu libertad de la forma más cruel que existe: decidió asesinarte. Como no podías ser suya, no serías jamás de nadie. Te arrebató tus objetos personales, entre ellos, tu móvil, y los ocultó para que nadie pudiera dar contigo.

Intentó hacer más daño aún. Te ocultó, no dejó que nadie te encontrase ni supiese de ti. Durante más de un año, no reveló dónde estabas, aumentando el dolor y el sufrimiento de los tuyos. Pero las mentiras tienen las patas cortas y, por suerte, él pagará por lo que ha hecho, aunque el dolor de los tuyos nunca será restaurado, porque jamás podrán tenerte de vuelta.

Diana, esto es especialmente doloroso para mí. Soy mujer joven, y siento miedo. Miedo de salir a la calle y que, en cualquier momento, me suceda algo que me quite la libertad. Pero, ¿sabes? El machismo nos ha quitado tanto, que también nos ha quitado el miedo.

Al volver a casa, quiero ser libre, no valiente. No quiero volver a sufrir miedo al pasar al lado de un grupo de hombres por miedo a que me suceda algo. No quiero volver a llorar a una compañera que, como tú, quiso ser libre hasta las últimas consecuencias. No quiero tener que explicarle a mi hermana de 7 años que nos agreden, violan, vejan y asesinan por el mero hecho de ser mujeres. 

Diana, te prometo que jamás vas a ser olvidada. Eres símbolo de libertad, fortaleza y resistencia hasta el final. No has sido la primera, y por desgracia, no serás la última, pero tú eres especial. El dolor por tu pérdida nos está enseñando que, a día de hoy, no podemos ser libres, pero algún día lo seremos, te lo prometo. El día en que ninguna mujer sufra miedo al volver a casa, será el día en que te podamos decir: 

“Gracias Diana, lo logramos”

Basta ya de violencia de género. Nos queremos vivas, libres e iguales. 

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