Contra la neutralidad: un periodismo con conciencia de clase

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Neutralidad
Autor: Eneko

LA NEUTRALIDAD DE LA PRENSA BURGUESA

Entre los siglos XVIII y XIX, el periodismo era propagandístico y servía a los intereses de los políticos hasta que llegó la prensa burguesa que pretendía defender la neutralidad. No obstante, esta forma de hacer periodismo de la prensa burguesa ignora cómo funciona la democracia contemporánea porque no representa un pluralismo real ni tampoco sirven como voz para ciertos grupos y movimientos sociales.

La irrupción de Internet ha sido beneficiosa para democratizar el periodismo y para experimentar con nuevas formas de financiación de los medios de comunicación que supongan una mayor independencia de otras empresas.

Tras la crisis económica de 2008, en España hubo un surgimiento de nuevos medios digitales, tanto alternativos o comunitarios como financiados por suscripción. Según la Asociación de la Prensa de Madrid, durante esta etapa el sector perdió 12.200 puestos de trabajo.

A raíz de las críticas de Pablo Iglesias contra el poder mediático surgidas estos últimos años y por la creación del podcast La Base, desde Creative Katarsis analizamos esta cuestión desde el periodismo y la democracia. 

EL PAPEL DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA EL PERIODISMO

El surgimiento de Internet ha supuesto una democratización de los modelos de producción y distribución mediática y, a la vez, el capitalismo ha sabido adaptarse y ha creado nuevas estructuras de dominación y explotación. 

Mientras los medios de comunicación sufrían la crisis económica de 2008 por la decreciente inversión en publicidad, la inversión publicitaria en Internet crecía.

El movimiento de los indignados utilizó las redes sociales como un espacio de comunicación alternativo. Esto mostraba una nueva realidad: una nueva esfera mediática más horizontal y participativa, diferente a los medios tradicionales.

Esta pluralidad que nos brindan los nuevos medios digitales pueden posibilitar el desarrollo de una opinión pública insurgente, de ahí su carácter revolucionario.

CONTRA LA NEUTRALIDAD

La objetividad e imparcialidad es el ideal de la prensa burguesa. Sin embargo, los medios de comunicación no dejan de ser aparatos ideológicos del Estado que reproducen los medios de producción. Las relaciones económicas lleva a los medios a defender a la ideología dominante, que no es más que la representación de los intereses de la clase dominante.

Según Manuel Castells, la diversidad y pluralidad que los medios de comunicación tratan de reflejar es para “mantener una cierta credibilidad”, pero no es real. Menos todavía si existe una concentración de la propiedad de los medios a causa de la lógica empresarial.

Esta concentración de medios perjudica a la democracia porque afecta a la diversidad y pluralidad de voces que deberían estar representadas en los medios de comunicación.

En resumen, si ya de por sí la selección de la información conlleva necesariamente dar prioridad a un tema sobre otro y dicha elección implica una subjetivad, estas selecciones están influenciadas por las relaciones económicas. La imparcialidad que se intenta transmitir no es real y, por si fuera poco, se tiende a defender los intereses de una clase.

Además, los medios de comunicación juegan un papel importante en la defensa y representación de ciertas identidades.

Enric Saperas, catedrático en la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos, explica que los medios de comunicación tienen una gran capacidad de influencia “para representar y definir las formas de las identidades individuales y colectivas”, asociando esas identidades a unos determinados valores y actitudes.

Los medios de comunicación pueden servir para la formación, mantenimiento y a veces a la reforma de la identidad social.

James Curran señala en Media and Democracy la importancia de los grupos y movimientos sociales para la democracia al controlar a quienes ostentan el poder y promover diferentes -y a veces contrapuestas- agendas, opiniones, valores o soluciones. De esta manera, los medios de comunicación contrarios a la neutralidad que pretenden representar a movimientos sociales u organizaciones colectivas deben considerarse tan legítimos como los medios imparciales.

En las escuelas de periodismo de Estados Unidos se defiende la tradicional neutralidad, pero esta forma de hacer periodismo trata a los ciudadanos como individuos, en vez de como sujetos que pertenecen a una sociedad. Por tanto, esta visión ignora el funcionamiento de la democracia contemporánea.

Como sostiene la teoría de la agenda setting, los medios de comunicación no dicen a los ciudadanos cómo deben pensar, pero sí sobre qué temas. Desde este punto de vista, el papel de los medios comprometidos no tienen un papel “adoctrinador”, sino que servirían para traer temas a la agenda mediática y a la opinión pública; favoreciendo que haya un mayor pluralismo y fortaleciendo la democracia.

Casos como InfoLibre y La Marea han demostrado una nueva forma de hacer periodismo más independiente, alejada de la élite empresarial y, a la vez, sostenible; todo gracias a una comunidad de lectores comprometidos. 

Aunque a simple vista pueda parecer contradictorio que un periodismo comprometido y con valores sea la respuesta necesaria para que una parte de la población vuelva a creer en los medios, no lo es. Precisamente un periodismo con valores crea a ciudadanos comprometidos y más activos en política. 

Periodistas de la talla de Ryszard Kapuscinski o John Reed no consiguieron su reconocimiento profesional siendo neutrales. 

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