Atraco a la Seguridad Social – Objetivo: La Hucha de las Pensiones

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Atraco a la Seguridad Social - Objetivo: La hucha de las pensiones Creative Katarsis

ATRACO A LA SEGURIDAD SOCIAL

El dinero para pagar la nómina extra de los pensionistas de este este verano; no procederá única y exclusivamente de las arcas de Tesorería General de la Seguridad Social. El Gobierno recurrirá por primera vez a la línea de crédito de 10.192 millones que se concedió al organismo para poder pagar las pensiones ante la escasez de recursos. En este artículo vamos a dilucidar el porqué se ha llegado a esta situación, y qué es lo que se esconde detrás de este préstamo que en realidad supone un Atraco a la Seguridad Social.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha anunciado que el pago de 9.500 millones de euros para la extra de verano procederá de dos fuentes. Por un lado se utilizarán 5.986 millones procedentes del préstamo que se concedió a través de los Presupuestos Generales a la Seguridad Social. Los 3.514 euros restantes procederán del Fondo de Reserva, la llamada hucha de pensiones, que vuelve a recibir una nueva esquilmada, por si no estaba tiritando ya lo suficiente.

Tras los pagos de diciembre de 2016 —para la nómina mensual, la extra navideña y el IRPF de los pensionistas— la hucha se quedó con 15.148 millones, una cuantía que apenas daba ya este año para sufragar la extraordinaria estival y una parte de la invernal. De ahí que el Gobierno haya concedido un préstamo “a tipo cero” con cargo a Presupuestos para complementar la insuficiente solvencia del Fondo. A continuación, pasemos a analizar el Atraco a la Seguridad Social.

ESQUILMANDO EL FONDO DE RESERVA

Atraco a la Seguridad Social - Objetivo: La hucha de las pensiones - Viñeta de Ferran Martin - Creative KatarsisTras haber estado durante un lustro gastando algo más de 70.000 millones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, el Gobierno tira de un préstamo del Estado de 10.192 millones para apoquinar, en parte, las pagas extras de los pensionistas. Este hecho no es una consecuencia propiciada por la crisis económica, sino que es un procedimiento deliberado para explotar la hucha de las pensiones y acabar endeudándola. Se trata de un plan infame que busca materializar dos objetivos principalmente:

  • Una nueva reforma laboral plagada de recortes que amplíe, aún más, la edad de jubilación… la del ciudadano de a pie, por supuesto. Las de sus señorías permanecerán intactas o experimentarán algunas mejoras.
  • Fomentar los fondos de pensiones privados creando así un negocio multimillonario para los de siempre: los bancos.

¿Cómo se lleva a cabo una confabulación tan maquiavélica? Pensemos en lo siguiente: se han gastado más de 70.000 millones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social y, si hacemos memoria, recordamos que hace unas semanas se anunció que el Banco de España daba por perdidos 60.600 millones, el 79% de las ayudas del rescate bancario. Es más, el supervisor espera que se recuperen solo 16.337 millones. Es decir, un 21,4% del total recibido, que asciende a 76.410 millones de euros. Por lo que si atamos cabos; es fácil imaginarse la procedencia de ese dinero.

A lo que habría que sumar el rescate de las autopistas de peaje quebradas, o el inadmisible nivel de corrupción político de este país, el cual le cuesta a los españoles un total de 87.000 millones de euros al año, una cifra suficiente para recuperar recortes en sanidad, educación o dependencia. Y lo más probable es que el PP vuelva a sufragar la próxima extra de Navidad junto con el préstamo (4.206 millones), del que queda ya menos de la mitad tras el primer y único reintegro.

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Hay algunos que culpan a Zapatero de haber menguado la hucha de las pensiones. No seré yo quien defienda al ex presidente pero al César, lo que es del César: ZP aprovechó los años de bonanza económica para disparar los ahorros hasta dejarlos en máximos históricos, 67.000 millones, cuando antes se la encontró con 19.000 millones del Gobierno de Aznar. El atraco a la Seguridad Social se ha producido despues del último mandato de Zapatero.

El Atraco a la Seguridad Social sigue la tradición que tiene el Gobierno de Rajoy de meter la mano en la hucha, siendo uno de los factores que nos han conducido a esta preocupante situación. No solo se han ventilado 70.000 millones, sino que para más inri, la deuda pública en España ha ascendido a la escalofriante cifra de 1,107 billones de euros. No es por ser agorero pero llevamos camino de convertirnos en un país de servicios, cuya recaudación estará destinada a pagar la deuda más intereses, llevándose por el camino los tres pilares dañados del Estado del Bienestar: Educación, sanidad y pensiones; además de la pérdida continuada de los servicios públicos y derechos civiles.

Cuando se gasta más de lo que se ingresa, y cuando se crea empleo precario con sueldos irrisorios, es imposible recuperar el dinero perdido. Sin embargo, podemos dar la vuelta a la situación. ¿Cómo? Expulsando mediante nuestro voto a estos anti-sistema que solo gestionan para su propio beneficio y el de sus amigotes, a costa del erario público. Los nuevos gestores tienen que dejar de sacar dinero de la hucha, crear trabajo de calidad con el correspondiente aumento salarial, además de perseguir y castigar el fraude en las contrataciones. La solución siempre ha estado en nuestra mano; y es un detalle que parece que se nos olvida. ¿Por qué seguir votando a los que están arruinando al país?

VIÑETA: Ferran Martin.

2 COMENTARIOS

  1. El problema es votar. Sí, votar. Si votamos, da igual a quién, seguimos legitimando el sistema. La clave para echar a estos corruptos es NO VOTAR. Es el propio sistema el que está corrupto y con nuestro votola avalamos.
    Los propios jefes de partidos al finalizar la campaña siempre hacen un llamamiento a votar aunque no sea a ellos. Eso es lo que quieren, que votemos para que ellos sigan chupándonos la sangre.

    • Hola. Lo cierto es que la abstención es una opción tan legítima como respetable, ya que en tu caso, es una manera de demostrar tu descontento con el sistema. Al no haber voto, éste no se suma y no afecta a los resultados. En este país se considera que una alta abstención es perjudicial para la izquierda. El electorado progresista tiende a ser más crítico con sus respectivos partidos, mientras que el votante conservador suele ser más fiel.

      No ovidemos que la abstención perjudica principalmente a aquel que la ejerce (sus preferencias son soslayadas) y beneficia al que no (los políticos electos escucharán antes sus prioridades que las de quienes no votan). Otra cosa sería una abstención coordinada a gran escala, hasta el punto de que nadie (o casi nadie) acudiese a depositar su voto en la urna. A día de hoy no se ha contemplado un escenario de esas características.

      No obstante, resulta una hipótesis interesante y suscita la siguiente pregunta: ¿Cómo actuarían los políticos ante un hecho tan insólito? Te recomiendo un libro de Saramago al respecto: “Ensayo sobre la lucidez”. Gracias por haber leído el artículo y por tu cometario. ¡Un saludo!

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