AC/DC: BACK IN BLACK, ¿el mejor disco de su carrera?

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AC/DC

En el post anterior ya establecimos el marco temporal que vio nacer a AC/DC. La década de los 70’s, hemos hablado de los gigantes LED ZEPPELIN, de BLACK SABBATH, de la explosión del PUNK, del advenimiento de la Música Disco… Como ya mencioné, el Hemisferio Norte se encontraba muy preocupado mirándose el ombligo musical y buscando la gran nueva banda que revolucionase la escena. Y, como ya he dicho, mientras tanto en el culo del mundo, una familia de emigrantes escoceses contemplaba (¿horrorizada?) como dos de sus hijos descubrían aquella “música de negros” o “música del demonio”, y que empezaban a desviar sus intereses de los estudios hacia cosas más prosaicas. Angus, el pequeño de los Young, mostraba un inusitado interés por dos cosas: las féminas y las guitarras.

1973-1979: PRIMEROS AÑOS, ETAPA BON SCOTT.

De la primera etapa de los hermanos Young en Australia, cabe destacar que uno de sus hermanos, George, ya se dedicada a la música con relativo éxito local con una banda pop llamada EASYBEATS. Por el contrario, tanto a Malcom como a Angus les tiraba más el Rock. De gran influencia en aquel momento fue la intervención de otra hermana, de Margaret. ¿El nombre de la banda? Pues lo sacaron de la máquina de coser de Margaret, de la abreviación que aparecía en el transformador, de corriente alterna / corriente continua. A los hermanos Young les parecía flipante pues aquello simbolizaba el poder eléctrico que querían para su banda. ¿Quién le sugirió al pequeño de los Young que tocase con su uniforme de colegial? Nuevamente, la hermana Margaret. Angus buscaba una imagen visual impactante, había probado disfraces de gorila, de Superman y otros tantos. El asunto es que a los primeros ensayos de AC/DC, Angus Young acudía directamente desde la escuela – la Ashfield Boys’ High School- y sin cambiarse siquiera se colgaba la guitarra y empezaba a tocar. La sugerencia de la hermana fue que no buscase más y utilizase el uniforme escolar. Una vez más, gracias, Margaret Young.

Rebobinamos hacia adelante, nos ahorramos las distintas entradas y salidas de músicos, hasta que conocen a Bon Scott, el carismático vocalista con el que AC/DC se lanzarían a conquistar el mundo. Angus Young había sido expulsado del colegio durante primaria por sus malos comportamientos. Bon Scott siempre tuvo problemas con la autoridad, fue expulsado de la escuela, paso algún tiempo en prisión por delitos menores y fue licenciado anticipadamente en el ejército por inadaptación social. Tenía una actitud bravucona, altanera, un sentido del humor bastante especial… así que, era perfecto como vocalista de la banda. De hecho, fue en esta etapa, de 1974 hasta 1979, cuando la banda se lanza a conquistar el mundo. Los trabajos se suceden uno tras otro, y muy pronto pegan el salto hacia la escena internacional. Y eso que ellos mismos lo decían, es un largo camino hasta la cima, pero con una banda con esta actitud…

Con la de años que lleva la banda subida a un escenario hay anecdotario y libros para aburrir, pero no vamos a hablar de eso ahora. De lo que si vamos a hablar es que pronto la banda comenzó a dar unos pelotazos de aúpa, y en seguida llamó la atención la potencia cruda, directa y las toneladas de electricidad que supuraban en cada nota, en cada actuación… La banda tenía unas características especiales que eran simplistas, abandonando todo artificio y elucubración, desarrollo o experimento musical. La base rítmica de la batería y el bajo era una remachadora, un martillo pilón que avanzaba en simples compases de 4/4; las guitarras eran unas navajas barberas cortesía de la destreza compositiva de los hermanos Young, unas sencillas estructuras que enraizaban su construcciones en el Rock de Chuck Berry, en el Boggie Woogie, en el Blues, con un montón de espacio para que la música respirase y fuese rítmica, vital y orgánica. Unos solos de guitarra incendiarios a cargo de un enano epiléptico que vestido de colegial no paraba de un lado al otro del escenario. Y en mitad del mismo, el puto rayo que dividía las iniciales de la banda, Mr. Bon Scott: descarado, bravucón, pícaro… Joder, si es que hasta ellos mismo lo decían, y aquí no hay falsa humildad: “Hágase el Rock”

AC/DC estaban pletóricos, una perfecta máquina engrasada funcionando al 110%. En 1979 sacan su quinto trabajo internacional y sexto en Australia que los encumbra al Olimpo del Rock, grabando una colección de sus mejores temas bajo el título “Highway to Hell”. Premonitorio o no, el título del disco lo dice todo. Sí, nena, vamos en una autopista hacia el Infierno, porque ya se sabe que los roqueros acaban allí. Sinceramente, cuando muera, espero encontrarme en un V-8 alimentado con nitroglicerina recorriendo esa autopista a toda velocidad y que estos temas suenen a plena potencia. La simplicidad del riff, el espacio que hay entre las notas, una banda cohesionada y una actitud que tira de espaldas. Uno de los mejores temas de AC/DC y uno de los grandes himnos del Rock.

19/02/1980: BON SCOTT SE TOMA UNAS COPAS (DE MÁS) Y DEJA AC/DC.

Pero la desgracia acechaba a la vuelta de la esquina. Al parecer otro de los problemas de Bon era su desmedida afición por la bebida. Cuenta la leyenda que si no encontraba alcohol en los hoteles, era capaz de beberse el enjuague bucal. Mucho se ha hablado y comentado sobre la muerte del carismático vocalista en la noche del 19 de febrero de 1980. El hecho es que, sin Bon Scott, AC/DC perdía uno de sus puntales básicos. ¿Dónde encontrar a un vocalista capaz de llenar el hueco tanto en la banda, como en el corazón de los músicos y de la cada vez más grande legión de fans?

El asunto es que es que después de aquel tremendo golpe, la banda recompone filas y contactan con un desconocido (por entonces) Brian Johnson. El futuro sustituto de Bon Scott había militado en una banda que tiraba más por el lado Glam, llamada GEORDIE, tenía un tono completamente distinto al del carismático vocalista de los AC/DC, pero había sido mencionado por Bon Scott en varias ocasiones.

Hay un artículo en el que se recuerdan los primeros escarceos y ensayos de Brian con la banda. Anecdotas como que la persona que le llamaba para ofrecerle la prueba no podía revelarle el nombre de la banda, pero que al pedírsele que le dijesen las iniciales, después de un silencio, sólo puedo decir: “Bueno, son A, C, D y C”. Más cosas que podemos descubrir: lo primero que cantó Brian con AC/DC fue una versión del “Nutbush City Limits”, el trallazo de Ike & Tina Turner, frente a todos los vocalistas anteriores que querían cantar el “Smoke on the Water”. O por ejemplo, que cuando le tocó el turno con una canción de AC/DC, el “Whole Lotta Rosie”, Brian Johnson estaba temblando de nervios. Es un artículo bastante largo en LOUDERSOUND, pero merece la pena.

La historia rápida es que después de un par de semanas de luto y de salir de shock, se ponen en contacto con el cantante, el que sería casi su definitivo cantante y después de varios meses sale a la luz el nuevo disco, y sólo se puede decir que se hicieron un Coppola. Rara vez se produce algo así en el mundo, que una segunda parte sea mejor que la primera. “El padrino” (1972) fue magistral, pero “El Padrino II” (1974)… es difícil decidir entre una y otra. Pues con “Back in Black” ocurre lo mismo. En 1979 el “Highway to Hell” representaba la cúspide creativa de AC/DC en su etapa Bon Scott, pero tras su muerte, con la incorporación de Brian Johnson sacan, al año siguiente, el Retorno en negro y es la cúspide creativa de AC/DC con el nuevo vocalista, y puede que de la carrera de la banda. ¿“Highway to Hell” o “Back in Black”? ¿A quién quieres más: a papá o a mamá?

Entendamos el disco desde la perspectiva. Es fundamental para entender la evolución de la música en aquellos años. Tuvieron que venir un grupo de niñatos macarras de Australia para dar un golpe en la mesa y cerrar la década de los 70’s. Iniciamos la década de los 80’s y el álbum con una ominosas campanas que llamaban a muertos o como responso a Bon Scott. Este disco es fundamental en la historia de la música. Cerraron el hipismo, los experimentos raros, la música disco; se acabó el artificio, se acabaron los dinosaurios… solo electricidad, voltios, sudor y un enano psicótico corriendo el escenario de arriba abajo.

Los 80’s, los 90’s, los 2000’s e incluso los 2010’s contemplaron a AC/DC en su camino hacia la cima, ese que iniciaron desde el culo del mundo en 1973. Los 80’s vieron nacer el Metal, y la bisagra que sirvió para que los nuevos músicos retomasen a BLACK SABBATH fueron los muchachos de AC/DC. Hubo un revival del Rock crudo y visceral y los que guiaron a la nueva generación fueron los AC/DC. ¿Quieres que hablemos de Blues? Hagámoslo mientras escuchamos “The Jack” ¿Quieres un temazo potente para la nueva peli de Schwarzenegger? Pues pongamos el “Big Guns” para “Last Action Hero” (1993). Joder, incluso los álbumes malos de AC/DC (que los tienen, y unos cuantos) son una ambrosía que cualquier otra banda soñaría grabar. Pregúntale a muchos de los músicos de las últimas cuatro décadas, sobre sus influencias y en un alto porcentaje e independientemente de cual sea su estilo, sale a relucir el nombre de AC/DC. Pregúntale a cualquier guitarrista sobre sus mayores inspiraciones, y ya sabes que el apellido Young va a salir. Puede ser Rock, puede ser Metal, puede ser Blues Rock, puede ser… Puede ser que AC/DC sea una de las bandas más influyentes de la música, y “Back in Black” puede ser su mejor álbum.

Cerramos. Para muestra un botón: ¿una banda de Death Metal americano pueden hacer homenaje a los australianos? Pues claro que sí.

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