A mi perra SALMA

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A MI PERRA SALMA

 

Cuando murió Salma nada cambió en este mundo
Podría decir que el aire se rasgó un segundo y sangró en el cielo
Que la lluvia se extendió por el desierto y a lo lejos las palmeras
Se abrieron como flores secretas en el jardín del Edén
Pero nada de eso sucedió

El dolor es tan profundo
Que uno piensa en el por qué
Qué raíz hundió su filo en mi carne
Como si todo hubiese sido ese germinar que explica que el árbol sea árbol
Y duele como una espada que te atraviesa
Y el alma se parte como un pedazo de pan

Y todo sigue igual
Y nada pasa
Ni el cansancio
Ni esa dinámica oscura de la muerte
Que te resbala en el abdomen
Y que dura tanto como un invierno
Y que llueve piedra seca en el fondo del corazón

Se fue para siempre
Como el recado de un origen
Como aquella primera vez que lamió mi mano
Como aquella larga carrera que le vio nacer

Una perra en el cielo
Nos espera
Un silencio ajado ladrando al destino
Y nada más que ese silencio de la casa vacía
Que se nutre del recuerdo de sus pasos simétricos
De su hocico frío y de sus ojos capaces de ver a medianoche
Cómo se cuela el sueño a través de las palabras

Nos espera
Seguro que nos espera
Moviendo el rabo
Y dando cabriolas en el aire
Y rezumando vida
Allá donde vaya

Y todo sigue igual en este planeta sin cura posible
No ha caído un meteorito
No ha caído un solo muro
Nadie siquiera que haya visto la luz
Ningún cambio
Ningún progreso
Y este dolor agudo al filo de los ojos
Como una pregunta danzando
Como un hierro candente incrustado en el vientre
Retorcido en las vísceras
Manando recuerdos
Y llorando silencios

Ha muerto
Mi perra ha muerto
Silencio
Más silencio
La escucho ladrar
Aún late en el filo del recuerdo su corazón.

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