Pi L.T. – El reencuentro

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Pi L.T.
Photo: Eider Iturriaga

Pi L.T. – Después de tantos años

Cuando leas esto Pi L T. Ya habrá finalizado su gira reencuentro. Cuatro fechas, dos fines de semana. Bilbao, Iruñea, Gasteiz y Tolosa- Bonberenea. Me tocó los wevos lo de esta minigira 2017. Más me los tocó el sold out casi inmediato en su primera fecha en el Antzoki sabiniano. Tener que volver después de tantos años a este antro… Estaba herido o tal vez fue la envidia, en cualquier caso les envié este recadito. Gira reencuentro… mejor que alguien me explique el porqué del nombre Pi L.T.

Acudí al bolo con Hurtimetal, guitarrista de Matutano. Muchas caras conocidas dentro, demasiadas como para enumerarlas aquí. Pero de él sí que voy a hablar, apoyado en la barra de la entrada, Mikel Kazalis. Verle de espectador me da tranquilidad, la sensación de haber acertado.

Ya desde la primera canción, los juegos de luces me dejaron con la boca abierta y me hicieron evocar los alucinados momentos de cuando Meshuggah tocó en el Plateruena.

Pi L.T.
Photo: Patxote

Hechizado, un par de temas por las luces y otro por la silueta de Kazalis, decidí oxigenar mi mente en el piso de arriba. Decisión correcta. Elevé mi perspectiva y desde la posición más prominente, -no sólo en lo ético sino también en lo espacial- finalmente conseguí el análisis que ofrezco a continuación.

Sobre el asunto de las canciones, ni idea. Sólo conocía Hil da Jainkoa, y esa la clavaron. Con el paso de los temas rememoré a PI L.T. como banda estandarte en Euskal Herria de la búsqueda del Sonido (con mayúscula). Desgraciadamente llegó el momento balada, me vine abajo y también me fui abajo a fumarme un pitillo. Mientras lo hacía, rumiaba el asunto de porqué en los 90 odiaba el euskera y el porqué ahora odio los 90.

Rafa Rueda vistió camisa roja de leñador, por el amor de dios… que estamos de gala… Hay que reconocer su tono pulido y la elegancia comedida en la presentación de las canciones. Definitivamente entrañable en los momentos de emoción contenida.

Pi L.T.
Photo: Isidro Elgezabal

Si una estrella brilló en la constelación de aquella noche fue la de Aitor Abio. Sus engorilamientos salvajes dieron un tinte de epopeya a la velada. En el lado contrario, David Glez paradójicamente parecía el más veterano de la banda. Oficio, supongo. Fantaseé con la posibilidad de convertir a Txarly Solano en el Kris Kristofferson vasco. Se debería explorar más la combinación músico y actor, tal y como lo hacen los norteamericanos. (Kris, Frank Sinatra, Justin Timberlake, Rubén Blades). Una idea gratuita que ofrezco desde aquí a nuestras cineastas.

Al de una hora o así de concierto, HurtiMetal me susurró al oído “es un martillo! Xanpe es un puto martilloo”. Palabras que resultaron proféticas, pues minutos después el público silenció el local con un atronador coro: “xanpeee, xanpeee, xanpeeeee”. El aludido, avasallado por la monumental ovación, no se atrevía a ponerse de pie y resolvió el klimax con un humilde redoble. 

Y así, entre luces cegadoras, sonidos intensos y elucubraciones, llegué al final. En los compases últimos se respiraba aires de bacanal, de sudor condensado y eyaculación de decibelios. Nunca había sentido en una sala un ambiente tan cálido, eran oleadas de auténtico amor las que emanaba el público.

Nunca he sido fan de Pi L.T. pero me siento privilegiado de haber vivido este memorable y conmovedor reencuentro, que ni siquiera los embrutecedores protocolos del establecimiento lograron amargar.

 LAS FOTOS DEL CONCIERTO Pi L.T. EN EL KAFE ANTZOKI

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